Informe Mundial sobre el Corazón 2024

INFORME MUNDIAL SOBRE EL CORAZÓN 2024

PURIFICAR EL AIRE PARA HACER FRENTE A LA CRISIS DE SALUD CARDIOVASCULAR PROVOCADA POR LA CONTAMINACIÓN

1. RESUMEN EJECUTIVO

TODOS ESTAMOS EXPuestos a la contaminación atmosférica a lo largo de nuestra vida, independientemente del lugar del mundo en el que vivamos. Sus repercusiones son de gran alcance: desde provocar y agravar problemas de salud hasta causar la muerte.

En 2019, casi 7 millones de muertes se atribuyeron a la contaminación atmosférica.

MÁS INFORMACIÓN

En conjunto, la contaminación atmosférica y la contaminación del aire en el hogar provocan más muertes que todas las guerras, la malaria, la tuberculosis, el VIH y otras enfermedades infecciosas juntas.

La exposición a la contaminación atmosférica está relacionada con la exacerbación de todas las principales enfermedades cardiovasculares (ECV). Casi el 70 % de los 4,2 millones de muertes registradas en 2019 atribuidas a la contaminación atmosférica se debieron a afecciones cardiovasculares, en particular a la cardiopatía isquémica (CI) (1,9 millones de muertes) y al ictus (900 000 muertes).

De los 3,2 millones de muertes atribuidas a la contaminación del aire en el hogar en 2019, 1 millón se debieron a cardiopatía isquémica y 700 000 a accidentes cerebrovasculares. A nivel mundial, el 22 % de las muertes por cardiopatía isquémica y el 15 % de las muertes por ictus fueron atribuibles a la contaminación atmosférica en 2019.

La omnipresencia de la exposición a la contaminación atmosférica y sus efectos sobre la salud cardiovascular representan un desafío abrumador para la salud mundial. Dentro del panorama global de la contaminación atmosférica y las enfermedades cardiovasculares (ECV) se observan diferencias significativas entre regiones y países. Al igual que en muchos otros ámbitos de la salud, los países de bajos ingresos soportan una carga desproporcionada.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que más de 2 000 millones de personas en todo el mundo siguen dependiendo de combustibles contaminantes, como la leña, el carbón, los residuos agrícolas o el carbón vegetal, combinados con estufas ineficientes para cocinar.

A pesar de la concienciación sobre los daños de la contaminación atmosférica, los niveles de concentración de partículas en suspensión (PM) 2,5 —el principal contaminante para la salud humana— solo disminuyeron a nivel mundial un 1 % anual entre 2010 y 2019. Los niveles globales se mantuvieron alarmantemente altos, en 31,7 µg/m³ en 2019, muy por encima del nivel de referencia de calidad del aire recomendado por la OMS para 2021, que es de 5µg/m³.

Lee aquí el resumen ejecutivo completo.

UNA NECESIDAD URGENTE DE ESTRATEGIAS INTEGRALES

Muchas medidas contra la contaminación atmosférica también contribuirán a hacer frente a la crisis climática, y los beneficios para la salud que supone reducir la contaminación atmosférica superan con creces los costes económicos que conlleva su aplicación.

MÁS DE 2.000 MILLONES DE PERSONAS EN TODO EL MUNDO SIGUEN DEPENDIENDO DE COMBUSTIBLES CONTAMINANTES
CASI 7 MILLONES DE MUERTES A CAUSA DE LA CONTAMINACIÓN ATMOSFÉRICA
EL PRESENTE INFORME OFRECE LAS SIGUIENTES RECOMENDACIONES CLAVE:
  • Todos los países deben adoptar las nuevas directrices mundiales de la OMS sobre la calidad del aire.
  • La WHF apoya la aplicación de un tratado mundial de no proliferación de combustibles fósiles.
  • Los países y los organismos técnicos, especialmente en los países de renta baja y media (PRBM), deberían mejorar con carácter urgente la vigilancia y la modelización de la contaminación atmosférica allí donde existan lagunas.
  • Los países deben garantizar un aumento de la financiación destinada a la investigación multidisciplinar sobre la contaminación atmosférica y a las innovaciones tecnológicas, con el fin de mejorar la calidad del aire y desarrollar estrategias para poner en marcha medidas destinadas a reducir la contaminación atmosférica.
  • Es necesario realizar estudios adicionales sobre los efectos cardiovasculares de la contaminación atmosférica y sobre cómo las enfermedades cardiovasculares están relacionadas con la contaminación atmosférica y la contaminación del aire en el hogar, además del papel que desempeña el sistema cardiovascular en las enfermedades de otros órganos.

2. INTRODUCCIÓN

La contaminación atmosférica —que, según se ha demostrado, tiene efectos nocivos en la mayoría de los órganos del cuerpo— es el sexto factor de riesgo más importante de mortalidad a nivel mundial, el séptimo en cuanto a años de vida ajustados por discapacidad (AVAD)* y el principal factor de riesgo ambiental de enfermedad y muerte [1].
‍Los efectos de la contaminación atmosférica sobre la salud cardiovascular son profundos, y su exposición se asocia a la exacerbación de todas las principales enfermedades cardiovasculares, incluidas la cardiopatía isquémica y el ictus.

* Un DALY representa la pérdida del equivalente a un año de plena salud. Los DALY de una enfermedad o afección son la suma de los años de vida perdidos (YLL) debido a la mortalidad prematura y los años vividos con discapacidad (YLD) debido a los casos prevalentes de dicha enfermedad o afección en una población.
Ejemplo de pie de foto

MÁS INFORMACIÓN

El Banco Mundial estima que el coste mundial de los daños a la salud asociados a la exposición a la contaminación atmosférica asciende a 8,1 billones de dólares estadounidenses, lo que equivale al 6,1 % del PIB mundial, con una pérdida anual de 1.200 millones de días laborables [2]. Las previsiones indican que los costes sanitarios mundiales relacionados con la contaminación atmosférica se dispararán de 21.000 millones de dólares estadounidenses en 2015 a 176.000 millones de dólares estadounidenses en 2060 [3].

Lee aquí la introducción completa.

Este segundo Informe Mundial sobre el Corazón (WHR) tiene por objeto proporcionar a los responsables políticos y a los defensores de esta causa de todo el mundo un análisis consolidado de la interrelación entre la contaminación atmosférica y las enfermedades cardiovasculares, con el objetivo de identificar ámbitos en los que se puedan adoptar medidas concretas que mitiguen los efectos nocivos de la contaminación atmosférica, no solo sobre la salud cardiovascular, sino también sobre la salud en general.

3. NIVELES Y TENDENCIAS MUNDIALES DE LA CONTAMINACIÓN DEL AIRE AMBIENTE

ENTRE 2010 Y 2019, LOS NIVELESMUNDIALES DE PM2,5 SE MANTUVIERON EN GRAN MEDIDA ESTABLES (FIGURA 2), CON UNA REDUCCIÓN ANUAL DEL 1 % (DE 35,3µg/m³ EN 2010 A 31,7µg/m³ EN 2019).
LA MAYORDISMINUCIÓN DE LAS PARTÍCULAS PM2,5 SE REGISTRÓ EN EUROPA (VARIACIÓN MEDIA ANUAL DEL 2,1 %).
LOS NIVELESDE PM2,5 AUMENTARON UN 0,3 % ANUALMENTE EN ÁFRICA.
SOLO EL 14 % DE LOS PAÍSES REGISTRÓ GRANDES DISMINUCIONES (ENTRE 5µg/m³ Y 10µg/m³) ENTRE 2010 Y 2019, MIENTRAS QUE EL RESTO NO PRESENTÓ CAMBIOS O REGISTRÓ AUMENTOS.
LAS MAYORES CAÍDAS RELATIVAS SE OBSERVARON EN LA MAYORÍA DE LOS PAÍSES EUROPEOS.
Número de fallecimientos por cardiopatía isquémica y ictus (gráficos de la izquierda) y tasas de mortalidad estandarizadas por edad (por cada 100 000 habitantes) (gráficos de la derecha) atribuibles a la contaminación atmosférica, tanto para hombres como para mujeres y por regiones de la OMS.
FIGURA 2 - Tendencias en las concentraciones medias anualesde PM2,5 por regiones de la OMS, 2010-2019. Fuente: https://www.who.int/data/gho/data/indicators/indicator-details/GHO/concentrations-of-fine-particulate-matter-(pm2-5)
LOS MAYORES AUMENTOS RELATIVOS SE REGISTRARON EN ANGOLA (12,2 %), CABO VERDE (10,3 %), LIBERIA (8,9 %), SIERRA LEONA (8,5 %) Y PALAU (8,2 %).
Número de fallecimientos por cardiopatía isquémica y ictus (gráficos de la izquierda) y tasas de mortalidad estandarizadas por edad (por cada 100 000 habitantes) (gráficos de la derecha) atribuibles a la contaminación atmosférica, tanto para hombres como para mujeres y por regiones de la OMS.
FIGURA 2.1 - Tendencias en las concentraciones medias anualesde PM2,5 por regiones de la OMS, 2010-2019. Fuente: https://www.who.int/data/gho/data/indicators/indicator-details/GHO/concentrations-of-fine-particulate-matter-(pm2-5)

Todos los países de las regiones de Europa y el Sudeste Asiático experimentaron un descenso en los nivelesde PM2,5 entre 2010 y 2019, mientras que el 60 % de los países de África registraron un aumento. En las regiones del Mediterráneo Oriental, las Américas y el Pacífico Occidental, el 36 %, el 43 % y el 45 % de los países, respectivamente, registraron un aumento en el nivel de concentraciónde PM2,5.
En 2019 —el año correspondiente a los datos más recientes de la OMS— ningún país del mundo presentaba concentracionesde PM2,5 por debajo de este umbral.

MÁS INFORMACIÓN

Los niveles más altos de concentraciones medias anualesde PM2,5 se registraron en el Sur Global, siendo los más elevados los de Kuwait (64,1µg/m³; intervalo de confianza [IC] 55,7-72,5), Egipto (63,2 µg/m³; IC 40,4-92,3) y Afganistán (62,5µg/m³; IC 45,0-86,5). Los países con los niveles más bajos de concentración de PM2,5 fueron las Bahamas (5,2 µg/m³; IC: 3,8-7,1), Finlandia (5,5µg/m³; IC: 5,2-5,8), Islandia (5,8µg/m³; IC: 5,1-6,5) y Suecia (6,0µg/m³; IC: 5,7-6,2).

Lee aquí los resultados completos sobre los niveles y tendencias mundiales de la contaminación atmosférica.
Número de fallecimientos por cardiopatía isquémica y ictus (gráficos de la izquierda) y tasas de mortalidad estandarizadas por edad (por cada 100 000 habitantes) (gráficos de la derecha) atribuibles a la contaminación atmosférica, tanto para hombres como para mujeres y por regiones de la OMS.
FIGURA 3 - Evolución de las concentracionesde PM2,5 entre 2010 y 2019 (países seleccionados; a nivel general y por ciudades). Fuente: https://www.who.int/data/gho/data/indicators/indicator-details/GHO/concentrations-of-fine-particulate-matter-(pm2-5)

NINGÚN PAÍS DE LAS REGIONES DE ÁFRICA, EL MEDITERRÁNEO ORIENTAL O EL SUDESTE ASIÁTICO REGISTRÓ UNA CONCENTRACIÓN MEDIA ANUALDE PM2,5 INFERIOR A 10 µg/m³.

Número de fallecimientos por cardiopatía isquémica y ictus (gráficos de la izquierda) y tasas de mortalidad estandarizadas por edad (por cada 100 000 habitantes) (gráficos de la derecha) atribuibles a la contaminación atmosférica, tanto para hombres como para mujeres y por regiones de la OMS.
Número de fallecimientos por cardiopatía isquémica y ictus (gráficos de la izquierda) y tasas de mortalidad estandarizadas por edad (por cada 100 000 habitantes) (gráficos de la derecha) atribuibles a la contaminación atmosférica, tanto para hombres como para mujeres y por regiones de la OMS.
TABLA 1 - Nivelesde PM2,5: los tres países con los niveles más bajos y más altos por regiones de la OMS (2019). Fuente: https://www.who.int/data/gho/data/indicators/indicator-details/GHO/concentrations-of-fine-particulate-matter-(pm2-5)

4. CONTAMINACIÓN DEL AIRE AMBIENTE Y SALUD

La contaminación atmosférica es actualmente el sexto factor de riesgo más importante en cuanto a mortalidad a nivel mundial, el séptimo en cuanto a AADV y el principal factor de riesgo ambiental.

MÁS INFORMACIÓN

En 2019, la contaminación atmosférica provocó 4,2 millones de muertes y más de 100,4 millones de AVAD. El número de muertes fue casi 140 000 superior al registrado en 2010, un aumento impulsado principalmente por las regiones del Sudeste Asiático (152 000 muertes más), el Pacífico Occidental (64 000 muertes más) y el Mediterráneo Oriental (47 000 muertes más). Europa registró más de 135 000 muertes menos en 2019 en comparación con 2010. Las investigaciones realizadas durante la última década han revelado una relación entre los contaminantes atmosféricos y las afecciones que afectan a la mayoría de los órganos del cuerpo. [11]

Lee aquí los resultados completos sobre la contaminación atmosférica y la salud.
Número de fallecimientos por cardiopatía isquémica y ictus (gráficos de la izquierda) y tasas de mortalidad estandarizadas por edad (por cada 100 000 habitantes) (gráficos de la derecha) atribuibles a la contaminación atmosférica, tanto para hombres como para mujeres y por regiones de la OMS.
FIGURA 6 - Número de fallecimientos (panel izquierdo) y tasas de mortalidad estandarizadas por edad (fallecimientos por cada 100 000 habitantes) (panel derecho) atribuibles a la contaminación atmosférica, para ambos sexos y para las regiones de la OMS. Fuente: Observatorio Mundial de la Salud de la OMS

CONTAMINACIÓN DEL AIRE AMBIENTE Y SALUD CARDIOVASCULAR

Existe una amplia bibliografía que relaciona la contaminación atmosférica con la mayoría de las enfermedades cardiovasculares, y la mayoría de los estudios se han llevado a cabo en países de altos ingresos [13]. Los datos procedentes de países de ingresos bajos y medios son limitados. Entre las afecciones cardiovasculares relacionadas con la contaminación atmosférica se incluyen:

• Cardiopatía isquémica/enfermedad coronaria
• Enfermedad cerebrovascular
• Accidente cerebrovascular
• Insuficiencia cardíaca
• Arritmias y paradas cardíacas
• Tromboembolia venosa y enfermedad arterial periférica, como la hipertensión pulmonar
• Miocardiopatía dilatada
• Cardiopatía congénita
• Hipertensión pulmonar

SE HAN LOGRADO AVANCES CONSIDERABLES EN LA DETERMINACIÓN DE CÓMO LA CONTAMINACIÓN ATMOSFÉRICA AFECTA NEGATIVAMENTE AL SISTEMA CARDIOVASCULAR*, Y ENTRE SUS EFECTOS SE ENCUENTRAN:

• Disfunción endotelial
• Generación de estrés oxidativo
• Pérdida de la biodisponibilidad del óxido nítrico derivado del endotelio
• Aumento de los mediadores vasoconstrictores circulantes
• Activación plaquetaria
• Alteración de la fibrinólisis
• Inflamación de las células endoteliales
• Activación de las vías inflamatorias en las células endoteliales
• Evidencia emergente sobre vías como la modificación epigenética, el microARN circulante y los cambios en las poblaciones de células madre circulantes

También se ha demostrado que la exposición a largo plazo a la contaminación atmosférica acelera la aterosclerosis (estrechamiento de las arterias) y favorece la inestabilidad de la placa.

*[14] (FIGURA 8)
Número de fallecimientos por cardiopatía isquémica y ictus (gráficos de la izquierda) y tasas de mortalidad estandarizadas por edad (por cada 100 000 habitantes) (gráficos de la derecha) atribuibles a la contaminación atmosférica, tanto para hombres como para mujeres y por regiones de la OMS.
FIGURA 8 - Mecanismo por el que la contaminación atmosférica provoca morbilidad y mortalidad cardiovasculares
LA MAYORÍA DE LOS METAANÁLISIS A GRAN ESCALA MUESTRAN ASOCIACIONES CLARAS ENTRE LA EXPOSICIÓN A CONTAMINANTES ATMOSFÉRICOS, TANTO A CORTO COMO A LARGO PLAZO, Y EL AUMENTO DEL RIESGO DE ENFERMEDADES CARDIOVASCULARES.

MÁS INFORMACIÓN

En muchos casos, diversas enfermedades cardiovasculares están relacionadas con más de un contaminante. Aunque habrá cierto solapamiento en las estimaciones de riesgo derivadas de contaminantes estrechamente relacionados, las mezclas de contaminantes atmosféricos aumentarán los riesgos.

Lee aquí los resultados completos del estudio sobre la contaminación del aire en el hogar (en interiores) y las enfermedades cardiovasculares.
MORTALIDAD Y MORBIDEZ CARDIOVASCULARES ATRIBUIBLES A LA CONTAMINACIÓN DEL AIRE AMBIENTE
El número mundial de muertes por ictus atribuibles a la contaminación atmosférica aumentó solo un 1 % entre 2010 y 2019, aunque con importantes variaciones regionales. Durante este periodo se observaron aumentos en las regiones de África, el Sudeste Asiático y el Mediterráneo Oriental, mientras que Europa experimentó un descenso del 25,3 % y las regiones de las Américas y el Pacífico Occidental registraron reducciones menores. Los niveles de las tasas de mortalidad por ictus estandarizadas por edad atribuibles a la contaminación atmosférica disminuyeron en todas las regiones entre 2010 y 2019, y las regiones del Mediterráneo Oriental, África y el Sudeste Asiático registraron una reducción media anual de alrededor del 1 %. Las demás regiones experimentaron reducciones medias anuales de entre el 2,6 % y el 3,3 % (Figura 11). No se observan diferencias significativas entre hombres y mujeres en la distribución regional de las muertes por cardiopatía isquémica atribuibles a la contaminación atmosférica, salvo en la región de Europa, donde la proporción de muertes por cardiopatía isquémica entre las mujeres fue mayor (22,5 %) que entre los hombres (17 %) (Figura 12).

En cuanto a las muertes por ictus atribuibles a la contaminación atmosférica, casi el 50 % del total mundial de muertes de hombres se produjo en el Pacífico Occidental, frente al 40 % del total mundial de muertes de mujeres. Al igual que en el caso de la cardiopatía isquémica, la proporción de mortalidad femenina por ictus atribuible a la contaminación atmosférica en la región de Europa fue mayor que la de los hombres (13,4 % frente a 8,8 %)*.
‍*Cabe señalarque estas estimaciones de la carga, realizadas desde una perspectiva de estudio ecológico, no reflejarían las diferencias en la exposición a la contaminación atmosférica entre ambos sexos derivadas de las diferencias de comportamiento y ubicación a lo largo del día (es decir, la exposición a la contaminación atmosférica sería la misma para hombres y mujeres).
FIGURA 11 - Número de fallecimientos por cardiopatía isquémica y accidente cerebrovascular (paneles de la izquierda) y tasas de mortalidad estandarizadas por edad (por cada 100 000 habitantes) (paneles de la derecha) atribuibles a la contaminación atmosférica, para ambos sexos y por regiones de la OMS. Fuente: Observatorio Mundial de la Salud de la OMS
Número de fallecimientos por cardiopatía isquémica y ictus (gráficos de la izquierda) y tasas de mortalidad estandarizadas por edad (por cada 100 000 habitantes) (gráficos de la derecha) atribuibles a la contaminación atmosférica, tanto para hombres como para mujeres y por regiones de la OMS.
FIGURA 14 - Tasas de mortalidad por cardiopatía isquémica estandarizadas por edad (fallecimientos por cada 100 000 habitantes) atribuibles a la contaminación atmosférica para ambos sexos, 2019 (OMS)
Número de fallecimientos por cardiopatía isquémica y ictus (gráficos de la izquierda) y tasas de mortalidad estandarizadas por edad (por cada 100 000 habitantes) (gráficos de la derecha) atribuibles a la contaminación atmosférica, tanto para hombres como para mujeres y por regiones de la OMS.
FIGURA 17 - Tasas de mortalidad por cardiopatía isquémica estandarizadas por edad (fallecimientos por cada 100 000 habitantes) atribuibles a la contaminación del aire en el hogar para ambos sexos, 2019 (OMS)

5. CONTAMINACIÓN DEL AIRE EN EL HOGAR (INTERIOR) YENFERMEDADES CARDIOVASCULARES

Contaminación del aire en el hogar (en interiores) y enfermedades cardiovasculares
La exposición a la contaminación del aire en el hogar figura entre los diez principales factores de riesgo de enfermedad, y las comunidades más pobres de los países de ingresos bajos y medios son las más afectadas [1].

MÁS INFORMACIÓN

Las estimaciones de 2019 revelaron que la contaminación del aire en el hogar contribuía a 3,2 millones de muertes al año.

Más de la mitad de esos 3,2 millones de muertes se debieron a enfermedades cardiovasculares, de las cuales 1 millón correspondieron a cardiopatía isquémica y 700 000 a accidentes cerebrovasculares.

En 2019, los tres países con la mayor mortalidad por cardiopatía isquémica estandarizada por edad atribuible a la contaminación del aire en el hogar (muertes por cada 100 000 habitantes) fueron Vanuatu (103 muertes; IC 79-126), las Islas Salomón (100 muertes; IC 77-122) y el Estado Federal de Micronesia (94 muertes; IC 69-118). Los niveles más bajos, al margen de los países de ingresos altos en los que no se estima la carga de la contaminación del aire en el hogar, se registraron en Argentina (0,3 muertes; IC 0,0-2,6), Jordania (0,4 muertes; IC 0,0-3,2) y Túnez (0,8 muertes; IC 0,0-5,0) (Figura 17).

Los países de ingresos bajos y medios (PIBM) soportan la mayor parte de la carga, debido a un acceso comparativamente limitado a la electricidad o al gas para cocinar.

En 2021, la proporción de la población que dependía principalmente de combustibles y tecnologías contaminantes para cocinar fue mayor en África (región subsahariana), con Sudán del Sur (100 % de la población; IC 96,1-100), Burundi (99,8 %; IC 94,6-100) y Liberia (99,6 %; IC 94,6-100) registraron los valores más elevados.

Lee aquí los resultados completos del estudio sobre la contaminación del aire en el hogar (en interiores) y las enfermedades cardiovasculares.
LA INTERVENCIÓN DEL GOBIERNO A TRAVÉS DE POLÍTICAS E INVERSIONES DIRIGIDAS PUEDE ACELERAR LA ADOPCIÓN DE SOLUCIONES DE COCINA LIMPIA Y HA DADO BUENOS RESULTADOS EN PAÍSES COMO CHINA, LA INDIA E INDONESIA.
Número de fallecimientos por cardiopatía isquémica y ictus (gráficos de la izquierda) y tasas de mortalidad estandarizadas por edad (por cada 100 000 habitantes) (gráficos de la derecha) atribuibles a la contaminación atmosférica, tanto para hombres como para mujeres y por regiones de la OMS.
FIGURA 18 - Tasas de mortalidad estandarizadas por edad por cardiopatía isquémica y ictus (fallecimientos por cada 100 000 habitantes) atribuibles a la contaminación del aire en el hogar (a) y a la contaminación del aire ambiente (b), por nivel de ingresos y para ambos sexos, 2019. Fuente: https://www.who.int/data/gho/data/indicators/indicator-details/GHO/ambient-air-pollution-attributable-death-rate-(per-100-000-population-age-standardized)
Cuando se agrupan los países según su nivel de renta, los efectos de la contaminación atmosférica (al aire libre) y doméstica (en interiores) sobre la salud de la población difieren de manera significativa (Figura 18).

MÁS INFORMACIÓN

Los países del grupo de ingresos bajos registran niveles más elevados de mortalidad por ictus y cardiopatía isquémica (CI), estandarizados por edad y atribuibles tanto a la contaminación del aire en el hogar como a la contaminación atmosférica, que los del grupo de ingresos medios y altos, con la excepción de la mortalidad por CI atribuible a la contaminación atmosférica. Se observa una diferencia aún mayor en los niveles de mortalidad por ictus y CI atribuibles a la contaminación del aire en el hogar, ya que la mayoría de los países del grupo de ingresos altos no registran fallecimientos atribuibles a este tipo de contaminación.

Lee aquí los resultados completos del estudio sobre la contaminación del aire en el hogar (en interiores) y las enfermedades cardiovasculares.

LA COCINA Y LA CALEFACCIÓN PUEDEN GENERAR ALTOS NIVELES DE CONTAMINANTES, CON PÍCOS DE CONTAMINACIÓN QUE A MENUDO SUPERAN EN ORDENES DE MAGNITUD LOS NIVELES AMBIENTALES.

Hay determinados grupos y personas que son más vulnerables a los efectos negativos de la contaminación atmosférica sobre la salud, entre ellos las mujeres embarazadas; las personas con enfermedades pulmonares o cardíacas; y aquellas que padecen obesidad, hipertensión o diabetes.

EMBARAZO

La exposición a la contaminación atmosférica durante el embarazo está relacionada con efectos en la madre [22], entre los que se incluyen los trastornos hipertensivos del embarazo y la diabetes gestacional, y se asocia con resultados adversos en el parto, como el parto prematuro, el bajo peso al nacer y, en algunos contextos, la muerte fetal [23].

La exposición intrauterina a la contaminación atmosférica se ha relacionado con efectos sobre la salud del niño en etapas posteriores de su vida, incluido el riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares.


OBESIDAD Y DIABETES

Cada vez hay más pruebas que demuestran que la contaminación atmosférica está relacionada tanto con la obesidad como con la diabetes. La exposición a la contaminación atmosférica se asocia con una alteración del metabolismo de la glucosa, resistencia a la insulina, así como con una mayor prevalencia de diabetes y un mayor riesgo de muerte por diabetes debido a la exposición prolongada a la contaminación.

Dada la prevalencia de enfermedades cardiovasculares en pacientes con diabetes y obesidad, es probable que los efectos de la contaminación atmosférica en personas obesas y diabéticas provoquen indirectamente niveles significativos de morbilidad y mortalidad.

HIPERTENSIÓN

Existen pruebas sólidas de que la exposición a la contaminación atmosférica, tanto a corto como a largo plazo, aumenta la presión arterial, la incidencia y la prevalencia de la hipertensión, así como los episodios clínicos relacionados con la hipertensión. Los efectos hipertensivos de la contaminación atmosférica pueden contribuir a las asociaciones entre esta y otras afecciones y episodios cardiovasculares (y no cardiovasculares) [27].

EL CONSUMO DE TABACO

La contaminación atmosférica es la segunda causa principal de muerte por enfermedades no transmisibles (ENT), después del tabaquismo [29]. Los estudios sugieren que la contaminación atmosférica y el tabaquismo se potencian mutuamente y tienen efectos cardiovasculares combinados [30]. Se ha observado una reducción sustancial de los episodios cardiovasculares —incluso entre personas que no fuman— tras la prohibición de fumar en lugares públicos en muchos países [33], [34].

RUIDO, LUZ, TEMPERATURA Y MICROPLÁSTICOS

Se estima que 113 millones de personas viven en entornos con niveles de ruido del tráfico perjudiciales para la salud [36].

‍La exposición
al ruido se ha relacionado con un aumento del riesgo de mortalidad y morbilidad cardiovasculares, incluyendo la cardiopatía isquémica, la insuficiencia cardíaca y el ictus. Un estudio reciente identificó nanoplásticos en placas ateroscleróticas, lo que se asoció con un mayor riesgo de eventos cardiovasculares y de muerte [43].
MITIGACIÓN DE LOS DAÑOS CAUSADOS POR LA CONTAMINACIÓN ATMOSFÉRICA: ACTIVIDAD FÍSICA
El número mundial de muertes por ictus atribuibles a la contaminación atmosférica aumentó solo un 1 % entre 2010 y 2019, aunque con importantes variaciones regionales. Durante este periodo se observaron aumentos en las regiones de África, el Sudeste Asiático y el Mediterráneo Oriental, mientras que Europa experimentó un descenso del 25,3 % y las regiones de las Américas y el Pacífico Occidental registraron reducciones menores. Los niveles de las tasas de mortalidad por ictus estandarizadas por edad atribuibles a la contaminación atmosférica disminuyeron en todas las regiones entre 2010 y 2019, y las regiones del Mediterráneo Oriental, África y el Sudeste Asiático registraron una reducción media anual de alrededor del 1 %. Las demás regiones experimentaron reducciones medias anuales de entre el 2,6 % y el 3,3 % (Figura 11). No se observan diferencias significativas entre hombres y mujeres en la distribución regional de las muertes por cardiopatía isquémica atribuibles a la contaminación atmosférica, salvo en la región de Europa, donde la proporción de muertes por cardiopatía isquémica entre las mujeres fue mayor (22,5 %) que entre los hombres (17 %) (Figura 12).

En cuanto a las muertes por ictus atribuibles a la contaminación atmosférica, casi el 50 % del total mundial de muertes masculinas se produjo en el Pacífico Occidental, frente al 40 % del total mundial de muertes femeninas. Al igual que en el caso de la cardiopatía isquémica, la proporción de mortalidad femenina por ictus atribuible a la contaminación atmosférica en la región de Europa fue mayor que la de los hombres (13,4 % frente a 8,8 %)*.
‍*Cabe señalarque estas estimaciones de la carga, realizadas desde una perspectiva de estudio ecológico, no reflejarían las diferencias en la exposición a la contaminación atmosférica entre ambos sexos derivadas de las diferencias de comportamiento y ubicación a lo largo del día (es decir, la exposición a la contaminación atmosférica sería la misma para hombres y mujeres).

6. CONTAMINACIÓN ATMOSFÉRICA Y CAMBIO CLIMÁTICO

Contaminación atmosférica y cambio climático
El cambio climático y la contaminación atmosférica están interrelacionados. La mayoría de los principales factores que provocan la contaminación atmosférica, como la combustión de combustibles fósiles y otras actividades antropogénicas, son también fuentes de emisiones de gases de efecto invernadero, lo que a su vez impulsa el cambio climático; por su parte, los fenómenos medioambientales de gran envergadura provocados por el cambio climático aumentan la contaminación atmosférica, creando así un círculo vicioso [50].

MÁS INFORMACIÓN

El humo de los incendios forestales se ha relacionado con la cardiopatía isquémica, la insuficiencia cardíaca y la hospitalización por episodios coronarios agudos y accidentes cerebrovasculares [54]. El aumento de la incidencia, la extensión y la gravedad de los incendios forestales en los últimos años ha generado columnas de contaminantes atmosféricos nocivos que pueden desplazarse muchos kilómetros desde su origen. El cambio climático ha provocado que las temporadas de polen sean más largas, lo que hace que las exposiciones biológicas —como el polen y el moho— interactúen con los contaminantes atmosféricos para agravar las enfermedades alérgicas.
El calor suele ir acompañado de un tiempo estancado, lo que reduce la disipación de los contaminantes atmosféricos y favorece la formación fotoquímica de otros contaminantes, como el ozono. El tiempo estancado provocado por las inversiones térmicas también puede dar lugar a episodios de bajas temperaturas y contaminación atmosférica, lo que precipita el estrés cardiovascular [56].

Lee aquí las conclusiones completas sobre la contaminación atmosférica y el cambio climático.

TEMPERATURA, CONTAMINACIÓN ATMOSFÉRICA Y ENFERMEDADES CARDIOVASCULARES

Las enfermedades cardiovasculares pueden atribuirse a temperaturas extremas. Se ha demostrado que la temperatura y la contaminación atmosférica se potencian mutuamente [58].

EFECTOS INDIRECTOS DEL CAMBIO CLIMÁTICO

La contaminación atmosférica genera desigualdades en materia de salud, tanto en lo que respecta al nivel de exposición (ya que las personas con un nivel socioeconómico más bajo suelen estar más expuestas) como a sus efectos (puesto que las personas que ya se encuentran en situación de vulnerabilidad son biológicamente más susceptibles a los efectos de la exposición a los contaminantes).

Dado que están estrechamente interrelacionadas, las medidas de mitigación y otras intervenciones dirigidas a combatir la contaminación atmosférica tienen el beneficio adicional de contribuir a la lucha contra el cambio climático [60].

Es necesario actuar con cautela para que las políticas y las intervenciones destinadas a abordar un riesgo medioambiental no tengan consecuencias involuntarias sobre otro.

7. DIRECTRICES Y POLÍTICAS SOBRE LA CALIDAD DEL AIRE

Directrices y políticas sobre la calidad del aire
Los gobiernos nacionales y locales desempeñan un papel fundamental en la reducción de la contaminación atmosférica mediante la aplicación de políticas. Las Directrices mundiales sobre la calidad del aire de la OMS de 2021 proporcionan a los responsables políticos los niveles recomendados para los contaminantes atmosféricos, basados en las pruebas de su impacto en la salud, junto con objetivos intermedios que sirvan de guía para avanzar hacia dichos niveles recomendados.

MÁS INFORMACIÓN

A nivel municipal, estas medidas incluyen iniciativas para reducir las emisiones de los vehículos mediante políticas de tarificación del tráfico y de aparcamiento; la mejora del transporte público y de las infraestructuras para ciclistas y peatones; leyes de ordenación territorial para evitar que las zonas residenciales se sitúen cerca de áreas con actividad industrial y de tráfico; la actualización de las normas de construcción para exigir la filtración del aire interior y reducir la penetración de la contaminación atmosférica exterior; sistemas de seguimiento, asesoramiento y prevención para notificar a las comunidades si los contaminantes superan los niveles de seguridad; impuestos sobre los combustibles fósiles; y sanciones por contaminación atmosférica excesiva [62].

A nivel nacional, los gobiernos pueden proporcionar apoyo normativo y marcos jurídicos para la aplicación de políticas más locales. Esto incluye la legislación nacional y la participación en mecanismos globales relacionados con el establecimiento y el seguimiento de normas y compromisos en materia de contaminación atmosférica, como el Acuerdo de París sobre el Clima de 2015 y la Asamblea Mundial de la Salud, que se celebra anualmente.

122 países, además de la UE (64 %), cuentan con legislación o documentos normativos o de directrices con fuerza de ley que contienen normas de calidad del aire ambiente (AAQS) [63]. La mayoría de los países que carecen de legislación sobre AAQS se encuentran en la región de África (Figura 20).

Lee aquí los resultados completos sobre las directrices y políticas en materia de calidad del aire.
Número de fallecimientos por cardiopatía isquémica y ictus (gráficos de la izquierda) y tasas de mortalidad estandarizadas por edad (por cada 100 000 habitantes) (gráficos de la derecha) atribuibles a la contaminación atmosférica, tanto para hombres como para mujeres y por regiones de la OMS.
FIGURA 20 - Países con instrumentos jurídicos que establecen normas de calidad del aire ambiente. Figura reproducida de: https://www.unep.org/resources/report/regulating-air-quality-first-global-assessment-air-pollution-legislation

MÁS INFORMACIÓN

La proporción de países con requisitos legales para supervisar la calidad del aire es igualmente limitada, ya que solo alcanza el 57 %. Europa es la única región en la que una mayoría notable de países ha incorporado en su legislación la obligación de controlar la calidad del aire (95 %). América (53 %) y el Mediterráneo Oriental (50 %) son las únicas otras regiones en las que la mitad o más de los países cuentan con dicha legislación, mientras que África (30 %) presenta la proporción más baja de países con una obligación legal de control.

En general, menos de un tercio de las Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional (NDC) analizadas hacían referencia a los efectos de la contaminación atmosférica sobre la salud. También es necesario que los gobiernos y los organismos multilaterales adopten políticas y compromisos más firmes para aumentar la financiación destinada a la investigación, las innovaciones técnicas y los proyectos de implementación destinados a combatir la contaminación atmosférica. Menos del 2 % de los fondos internacionales de desarrollo, la financiación de fundaciones filantrópicas y la financiación pública internacional para el clima se destinó a combatir la contaminación atmosférica entre 2015 y 2021.

Lee aquí los resultados completos sobre las directrices y políticas en materia de calidad del aire.
POLÍTICAS AGRÍCOLAS
La agricultura es una fuente importante de contaminación atmosférica.

Ya existen métodos para reducir las emisiones de amoníaco derivadas de las prácticas agrícolas (por ejemplo, inhibidores de la ureasa en los fertilizantes, cubiertas para los depósitos de purines, inyección de fertilizantes y piensos con menor contenido proteico).

Sin embargo, los agricultores de todo el mundo ya operan cada vez más con márgenes económicos ajustados y bajo la presión de la administración burocrática. Otra fuente de emisiones de origen agrícola, especialmente en los países de ingresos bajos y medios, es la quema de cultivos y rastrojos. Las columnas de humo procedentes de la quema de biomasa agrícola son significativas y pueden recorrer largas distancias, contribuyendo a los niveles de partículas en suspensión (PM) en los países vecinos [73]. Aún no se han establecido los efectos cardiovasculares de las emisiones de origen agrícola, especialmente las partículas en suspensión secundarias derivadas del amoníaco. Comprender la contribución de las partículas en suspensión de origen agrícola a las enfermedades cardiovasculares (ECV) proporcionaría un respaldo científico para acelerar el cambio de políticas.
NORMAS RELATIVAS A LOS VEHÍCULOS
Muchos países cuentan con legislación y controles anuales sobre las normas de los vehículos para garantizar la seguridad, y la inclusión y el alcance de las pruebas de emisiones están aumentando.

Se han logrado avances en la reducción de las emisiones de escape de los vehículos nuevos, tanto en lo que respectaal NO₂ como a las partículas, incluso en los motores diésel modernos, cuyas emisiones son cada vez más comparables a las de los motores de gasolina. Y aunque los motores de los vehículos modernos son sustancialmente más limpios que los de hace una década, la antigüedad media de los vehículos ronda los 10 años en los países europeos, y es considerablemente mayor en los países de ingresos bajos y medios. La instalación de «filtros de partículas» en los tubos de escape de los vehículos ha contribuido a reducir las emisiones de partículas (PM) de los vehículos más nuevos; sin embargo, el cumplimiento de las normas para mantener (o incluso conservar) estos filtros es desigual [76]. Los gases de escape de los vehículos son también la principal fuente de partículas ultrafinas nocivas en las zonas urbanas. A medida que el mundo se aleja poco a poco del motor de combustión para adoptar tecnologías más limpias, como los vehículos eléctricos, aumentará la proporción de emisiones no relacionadas con los gases de escape procedentes del tráfico. El desarrollo de la legislación sobre emisiones no relacionadas con los gases de escape será importante en las próximas décadas, y el entusiasmo por la innovación tecnológica en este ámbito resulta alentador. En última instancia, sin embargo, los efectos cardiovasculares siguen estando lamentablemente poco estudiados.
Suministro de combustibles domésticos limpios
La contaminación del aire interior se asocia a niveles significativos de morbilidad y mortalidad, entre otros a través de las enfermedades cardiovasculares (véase la sección sobre «Contaminación doméstica y enfermedades cardiovasculares»). El uso de combustibles sólidos es la principal causa de esta carga en los países de ingresos bajos y medios, donde la exposición doméstica a las partículas en suspensión (PM) y a los gases derivados de la combustión es especialmente elevada durante la preparación de alimentos y la calefacción doméstica [78]. En las regiones de bajos ingresos, las viviendas de una sola habitación pueden dar lugar a una exposición prolongada a los contaminantes cuando no se tiene en cuenta la ventilación, especialmente en el caso de las mujeres, que suelen estar más expuestas a los humos de la cocina en los países de ingresos bajos y medios. Es urgente pasar de la quema de combustibles sólidos al uso de GLP y paneles solares en los países de ingresos bajos y medios, siendo recomendable el uso de cocinas de combustión limpia cuando no se disponga de opciones de combustible limpio. Existen ejemplos de iniciativas de combustibles limpios en muchos países, como el Programa de Cocinas Mejoradas de Bangladés, respaldado por el Banco Mundial. Este programa utilizó un modelo de mercado para ayudar a 3,4 millones de personas a acceder a soluciones de cocina mejoradas, al tiempo que creó 3.000 puestos de trabajo y ahorró 3,54 millones de toneladas de combustible de biomasa al año [79]. Programas exitosos como el de Bangladés serán útiles para orientar y ampliar otras iniciativas. Es importante que los gobiernos, las entidades locales y los socios internacionales proporcionen el apoyo necesario —tanto financiero como logístico y mediante la legislación— para universalizar el suministro de combustibles limpios.
URBANISMO E INFRAESTRUCTURAS
Más del 50 % de la población mundial vive en ciudades [80].

Una vivienda de mejor calidad puede reducir la entrada de contaminación atmosférica en los espacios interiores, y la ventilación puede optimizarse para reducir la salida de contaminantes del aire interior fuera del hogar [81].

La transición hacia los «barrios de 20 minutos», en los que se puede acceder a los servicios necesarios desde la vivienda en un plazo de 20 minutos sin necesidad de utilizar un vehículo privado, requerirá mucho tiempo y recursos para llevarse a cabo; sin embargo, las políticas avanzan en esta dirección, y ciudades como Bogotá, Melbourne, Milán, París y Portland se citan como ejemplos de buenas prácticas [84]. El avance gradual hacia ciudades saludables se verá recompensado con mejoras en la salud física y mental, así como en la sostenibilidad económica y medioambiental [85].

LA INJUSTICIA MEDIOAMBIENTAL ES LA EXPOSICIÓN INEQUITATIVA E DESPROPORCIONADA DE LAS PERSONAS SIN RECURSOS, LAS MINORÍAS RACIALES Y ÉTNICAS Y LAS POBLACIONES MARGINADAS A SUSTANCIAS QUÍMICAS TÓXICAS, A LA CONTAMINACIÓN DEL AIRE Y DEL AGUA, A LUGARES DE TRABAJO INSEGUROS Y A OTROS RIESGOS MEDIOAMBIENTALES.

MÁS INFORMACIÓN

El concepto de injusticia medioambiental está relacionado con la exposición desigual a la contaminación y con otros factores vinculados a la pobreza, como el acceso insuficiente a la atención médica y preventiva, así como otras condiciones como la desnutrición o la falta de medidas de protección contra la contaminación en el lugar de trabajo [87]. En los países de ingresos bajos y medios, la utilización de biomasa para la calefacción y la cocina, así como el traslado de industrias contaminantes desde países de ingresos altos, son ejemplos emblemáticos de las disparidades en la exposición a la contaminación atmosférica [88]. Se trata de ejemplos de conflictos de justicia medioambiental relacionados con la contaminación atmosférica que pueden encontrarse en todos los continentes, y la mayoría de ellos probablemente tengan un mayor impacto en las poblaciones vulnerables con escasa capacidad para hacer valer sus derechos.

Lee aquí los resultados completos sobre las directrices y políticas en materia de calidad del aire.

8. RECOMENDACIONES PRINCIPALES

Todos los países y las partes interesadas deben colaborar de forma urgente para acelerar las medidas destinadas a reducir los niveles de contaminación atmosférica y poner en marcha políticas e intervenciones sanitarias que protejan a la población de sus efectos más nocivos. Estas medidas serán fundamentales para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible relacionados con la reducción de la mortalidad por enfermedades no transmisibles, además de reportar beneficios más amplios en lo que respecta a la lucha contra la crisis climática.

1

La WHF anima al sector sanitario a asumir un papel de liderazgo en la reducción de las emisiones contaminantes, como parte de sus estrategias de sostenibilidad. En la actualidad, el sector sanitario representa casi el 5 % de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero.

2

La WHF anima a los cardiólogos, a los investigadores en el ámbito cardiovascular, a los profesionales sanitarios en general, a las comunidades cardiovasculares y a las fundaciones sanitarias a que defiendan la necesidad de reconocer la contaminación atmosférica como un factor de riesgo importante para la salud cardiovascular, colaboren con las partes interesadas y contribuyan a dar prioridad a los recursos y a la voluntad política necesarios para abordar este problema.

3

Es necesario redoblar los esfuerzos para mejorar la formación sobre los efectos de la contaminación atmosférica en la salud, tanto en la enseñanza secundaria, universitaria y de posgrado, como para los profesionales sanitarios y a través de programas de formación en disciplinas fundamentales para la investigación en este ámbito, como la toxicología y la epidemiología.  

4

Es necesario realizar más estudios sobre los efectos cardiovasculares de la contaminación atmosférica en los países de ingresos bajos y medios.

BIBLIOGRAFÍA

1. Institute for Health Metrics and Evaluation. VizHub - GBD Compare [Internet]. [cited 2024 Apr 25]. Available from: https://vizhub.healthdata.org/gbd-compare/

2. World Bank. The Global Health Cost of PM2.5 Air Pollution: A Case for Action Beyond 2021 [Internet]. International Development in Focus. The World Bank; 2022. 86 p. Available from: https://doi.org/10.1596/978-1-4648-1816-5

3. OECD. The Economic Consequences of Outdoor Air Pollution. The Economic Consequences of Outdoor Air Pollution. 2016 Jun 9

11. Schraufnagel DE, Balmes JR, Cowl CT, De Matteis S, Jung SH, Mortimer K, et al. Air Pollution and Noncommunicable Diseases: A Review by the Forum of International Respiratory Societies 2019; Environmental Committee, Part 2: Air Pollution and Organ Systems. Chest. 2019 Feb 1;155(2):417–26. Available from: https://doi.org/10.1016/j.chest.2018.10.041

13. de Bont J, Jaganathan S, Dahlquist M, Persson Å, Stafoggia M, Ljungman P. Ambient air pollution and cardiovascular diseases: An umbrella review of systematic reviews and meta-analyses. J Intern Med. 2022 Jun 1;291(6):779–800. Available from: https://doi.org/10.1111/joim.13467

14. Miller MR, Newby DE. Air pollution and cardiovascular disease: car sick. Cardiovasc Res. 2020 Feb 1;116(2):279-294. doi: 10.1093/cvr/cvz228. PMID: 31583404.

21. Zhao B, Zheng H, Wang S, Smith KR, Lu X, Aunan K, et al. Change in household fuels dominates the decrease in PM2.5 exposure and premature mortality in China in 2005–2015. Proceedings of the National Academy of Sciences. 2018 Dec 4;115(49):12401–6. Available from: https://doi.org/10.1073/pnas.1812955115

22. Decrue F, Townsend R, Miller MR, Newby DE, Reynolds RM. Ambient air pollution and maternal cardiovascular health in pregnancy. Heart. 2023 Nov 1;109(21):1586. Available from: http://heart.bmj.com/content/109/21/1586.abstract

23. Klepac P, Locatelli I, Korošec S, Künzli N, Kukec A. Ambient air pollution and pregnancy outcomes: A comprehensive review and identification of environmental public health challenges. Environ Res. 2018 Nov;167:144–59

27. Giorgini P, Di Giosia P, Grassi D, Rubenfire M, D. Brook R, Ferri C. Air Pollution Exposure and Blood Pressure: An Updated Review of the Literature. Curr Pharm Des. 2015 Dec 21;22(1):28–51.

29. World Health Organization. Noncommunicable diseases and air pollution [Internet]. [cited 2024 Apr 26]. Available from: https://www.who.int/europe/news/item/29-03-2019-noncommunicable-diseases-and-air-pollution

30. Turner MC, Cohen A, Burnett RT, Jerrett M, Diver WR, Gapstur SM, et al. Interactions between cigarette smoking and ambient PM 2.5 for cardiovascular mortality. Environ Res. 2017 Apr;154:304–10.

33. Pell JP, Haw S, Cobbe S, Newby DE, Pell ACH, Fischbacher C, et al. Smoke-free Legislation and Hospitalizations for Acute Coronary Syndrome. New England Journal of Medicine. 2008 Jul 31;359(5):482–91.

34. Xiao H, Zhang H, Wang D, Shen C, Xu Z, Zhang Y, et al. Impact of smoke-free legislation on acute myocardial infarction and stroke mortality: Tianjin, China, 2007–2015. Tob Control. 2020 Jan;29(1):61–7.

36. European Environment Agency. 2020. [cited 2024 Apr 26]. Environmental noise in Europe — 2020. Available from: https://www.eea.europa.eu/publications/environmental-noise-in-europe

43. Marfella R, Prattichizzo F, Sardu C, Fulgenzi G, Graciotti L, Spadoni T, et al. Microplastics and Nanoplastics in Atheromas and Cardiovascular Events. New England Journal of Medicine. 2024 Mar 7;390(10):900–10.

50. United Nations Environment Programme. Air pollution and climate change: two sides of the same coin [Internet]. [cited 2024 Apr 29]. Available from: https://www.unep.org/news-and-stories/story/air-pollution-and-climate-change-two-sides-same-coin

54. Miller M, et al. Pollution and Cardiovascular Disease, Part 1: Global Warming, Air Pollution and Wildfires. Journal of the American College of Cardiology, in press. 2024

56. Li J, Woodward A, Hou XY, Zhu T, Zhang J, Brown H, et al. Modification of the effects of air pollutants on mortality by temperature: A systematic review and meta-analysis. Science of The Total Environment. 2017 Jan;575:1556–70.

58. Anenberg SC, Haines S, Wang E, Nassikas N, Kinney PL. Synergistic health effects of air pollution, temperature, and pollen exposure: a systematic review of epidemiological evidence. Environ Health. 2020 Dec 1 [cited 2024 Apr 29];19(1):1–19. Available from: https://link.springer.com/articles/10.1186/s12940-020-00681-z

60. Haines A. Health co-benefits of climate action. Lancet Planet Health. 2017 Apr;1(1):e4–5.

62. World Heart Federation. Clean Air, Smart Cities, Healthy Hearts: Action On Air Pollution For Cardiovascular Health - A World Heart Federation Policy Brief. [cited 2024 Apr 25]; Available from: https://world-heart-federation.org/resource/clean-air-smart-cities-healthy-hearts-a-whf-policy-brief/

63. United Nations Environment Programme. Regulating Air Quality: The first global assessment of air pollution legislation [Internet]. Nairobi; 2021 [cited 2024 May 8]. Available from: https://www.unep.org/resources/report/regulating-air-quality-first-global-assessment-air-pollution-legislation

73. Asian Development Bank Blog by Yoko Watanabe YS. A Burning Issue: Managing Air Quality in Cities and Rural Areas [Internet]. 2024 [cited 2024 May 8]. Available from: https://blogs.adb.org/blog/burning-issue-managing-air-quality-cities-and-rural-areas

76. United States Environmental Protection Agency. Aftermarket Defeat Devices and Tampering are Illegal and Undermine Vehicle Emissions Controls. 2020 [cited 2024 Apr 29]; Available from: https://www.epa.gov/sites/default/files/2020-12/documents/tamperinganddefeatdevices-enfalert.pdf

78. World Health Organization. Equity impacts of air pollution [Internet]. 2014 [cited 2024 May 8]. Available from: https://www.who.int/teams/environment-climate-change-and-health/air-quality-and-health/health-impacts/equity-impacts

79. World Bank Energy Sector Management Assistance Programme. MPACT Newsletter, Issue 17 [Internet]. 2019 [cited 2024 May 8]. Available from: https://www.worldbank.org/en/results/2023/01/19/moving-the-needle-on-clean-cooking-for-all

80. World Bank. Urban Development Overview [Internet]. 2023 [cited 2024 May 8]. Available from: https://www.worldbank.org/en/topic/urbandevelopment/overview

81. World Health Organization. Strategies for reducing exposure household air pollution include clean fuels and stoves, supportive policies and awareness-raising campaigns [Internet]. [cited 2024 May 8]. Available from: https://www.who.int/teams/environment-climate-change-and-health/air-quality-energy-and-health/sectoral-interventions/household-air-pollution/strategies

84. C40 Knowledge Hub. Benchmark: 15-minute cities [Internet]. [cited 2024 May 8]. Available from: https://www.c40knowledgehub.org/s/article/Benchmark-15-minute-cities

85. Rajagopalan S, Ramaswami A, Bhatnagar A, Brook RD, Fenton M, Gardner C, et al. Toward Heart-Healthy and Sustainable Cities: A Policy Statement From the American Heart Association. Circulation. 2024 Apr 9;149(15).

87. Rentschler J, Leonova N. Global air pollution exposure and poverty. Nat Commun. 2023 Jul 22;14(1):4432.

88. Adekoya A, Tyagi SK, Duru CN, Satia I, Paudyal V, Kurmi OP. Effects of Household Air Pollution (HAP) on Cardiovascular Diseases in Low- and Middle-Income Countries (LMICs): A Systematic Review and Meta-Analysis. Int J Environ Res Public Health. 2022 Jul 29;19(15):9298.

Boletín informativo Suscríbete