Despite being largely preventable, cardiovascular disease (CVD) causes more than 20.5 million deaths every year.
An estimated 80% of cardiovascular disease, including heart disease and stroke, is preventable. The main elements of CVD prevention are healthy diet, physical activity, avoiding tobacco, and “knowing your numbers”.
Hay muchos factores de riesgo asociados a las cardiopatías y los accidentes cerebrovasculares. Algunos factores de riesgo, como los antecedentes familiares, no pueden modificarse, mientras que otros, como la hipertensión arterial, pueden modificarse mediante intervenciones en el estilo de vida y tratamiento. Millones de personas en todo el mundo luchan por controlar los factores de riesgo que conducen a las enfermedades cardiovasculares, y muchas otras siguen sin ser conscientes de que corren un riesgo elevado.
Los factores de riesgo conductuales más importantes de las cardiopatías y los accidentes cerebrovasculares son una dieta poco saludable, la inactividad física, el consumo de tabaco y el consumo nocivo de alcohol. Estos comportamientos pueden provocar hipertensión arterial, diabetes, hipercolesterolemia, sobrepeso y obesidad, que a su vez pueden medirse para evaluar el riesgo de que una persona desarrolle una enfermedad cardiovascular.
Aunque las elecciones individuales influyen en estos comportamientos, los gobiernos y los responsables políticos también desempeñan un papel importante a la hora de garantizar que las personas tengan acceso a las herramientas que necesitan para llevar una vida sana, como aire limpio, alimentos saludables asequibles y espacios urbanos bien planificados que fomenten un estilo de vida activo. Las políticas sanitarias que crean entornos donde las opciones saludables no sólo están disponibles, sino que también son asequibles, son esenciales para motivar a las personas a adoptar y mantener estilos de vida más saludables.
Abordar un solo factor de riesgo, como hacer más ejercicio, puede ayudar, pero para reducir significativamente el riesgo de ECV es importante considerar el estilo de vida en su conjunto. Si ya padece una ECV, mantenerse sano y activo puede ayudarle a vivir más tiempo y a reducir las probabilidades de que empeore.
What can you do to lower your risk of Cardiovascular Disease
Según la Organización Mundial de la Salud, hasta el 80% de todos los infartos de miocardio y accidentes cerebrovasculares son evitables. La mayoría de las muertes por ECV se precipitan por factores de riesgo como la hipertensión, el colesterol alto, la obesidad o la diabetes, que en gran medida pueden prevenirse o controlarse con el consumo de una dieta sana, ejercicio regular y evitando el tabaco. También es muy importante vigilar la tensión arterial, los niveles de colesterol y los niveles de azúcar en sangre.
Seguir una dieta sana y equilibrada
Seguir una dieta sana y equilibrada es crucial para mantener un corazón y un sistema circulatorio sanos. Una dieta sana debe incluir una amplia variedad de alimentos frescos y no procesados, como fruta y verdura en abundancia (al menos cinco raciones al día), cereales integrales, frutos secos y alimentos bajos en grasas saturadas, azúcares y sal. Desconfíe de los alimentos procesados, que suelen contener altos niveles de sal, y beba mucha agua.
Evitar el consumo de tabaco
Si deja de fumar, su riesgo de cardiopatía coronaria se reducirá a la mitad en un año y volverá a un nivel normal con el tiempo. Evite los ambientes llenos de humo: la exposición al humo ajeno aumenta considerablemente el riesgo de infarto. Todas las formas de tabaco son perjudiciales, y no existe un nivel seguro de exposición al tabaco. Si tiene problemas para dejar el tabaco, hable con su médico para elaborar un plan adaptado a sus necesidades.
Mantener un peso corporal saludable
Disminuir el riesgo de sobrepeso y obesidad normalmente implica reducir el número de calorías consumidas procedentes de grasas y azúcares, aumentar la porción de ingesta diaria de fruta, verdura, cereales integrales y frutos secos, y hacer ejercicio con regularidad. Al menos 60 minutos de ejercicio la mayoría de los días de la semana le ayudarán a mantener un peso corporal saludable.
Haga ejercicio regularmente
Bastan 30 minutos de actividad física de intensidad moderada, cinco días a la semana, para mejorar y mantener la salud. Los adultos (entre 18 y 65 años) y las personas mayores (más de 65 años) deben intentar realizar al menos 150 minutos de actividad física de intensidad moderada, o al menos 75 minutos de actividad física de intensidad alta, cada semana. Los niños y adolescentes deben realizar al menos 60 minutos diarios de actividad física de intensidad moderada a vigorosa.
Tome su medicación según lo prescrito
Si tiene un riesgo elevado de sufrir una cardiopatía o un ictus, es posible que deba tomar medicación para reducirlo. Por ejemplo, estatinas para reducir el colesterol, dosis bajas de aspirina para prevenir la formación de coágulos, insulina para la diabetes y pastillas para reducir la tensión arterial. Tome la medicación que le haya recetado su médico y asegúrese de cumplir su régimen.
Gestionar el estrés
El estrés puede hacer que las arterias se contraigan, lo que puede aumentar el riesgo de cardiopatías, sobre todo en las mujeres. Hacer ejercicio, respirar profundamente, relajar los músculos y dedicar tiempo a las cosas que te gustan son algunas de las cosas que puedes hacer para controlar tus niveles de estrés. Si las cosas empiezan a escapársele de las manos, no tema hablar con alguien o buscar ayuda profesional.
Evitar el alcohol
Al igual que ocurre con el tabaco, no existe un nivel seguro de consumo de alcohol, y sus efectos perjudiciales superan con creces cualquier posible beneficio protector. Aunque beber menos puede reducir el riesgo de ECV, las pruebas demuestran que la situación ideal para la salud es no beber en absoluto. Incluso los bebedores moderados notan beneficios para la salud cuando dejan de beber alcohol.
Conozca las señales de alarma
Cuanto antes se solicite asistencia, mayores serán las posibilidades de una recuperación completa.
Prevención primaria, secundaria y terciaria de la ECV
Para muchas personas, el primer signo y único síntoma de enfermedad cardiovascular es un infarto de miocardio o un ictus. Por ello, las estrategias para prevenir las enfermedades cardiovasculares en las personas de mayor riesgo son cruciales para reducir la carga mundial de ECV. Las intervenciones preventivas más eficaces identifican y se dirigen a las personas de mayor riesgo antes de que desarrollen la enfermedad.
La prevención primaria se dirige principalmente a las personas con alto riesgo de ECV pero que aún no han desarrollado una enfermedad cardiovascular. El objetivo de las intervenciones es prevenir la aparición de la enfermedad, lo que se consigue principalmente manteniendo un estilo de vida saludable mediante una dieta sana y ejercicio regular.
La prevención secundaria está dirigida a personas con enfermedades cardiovasculares establecidas. Se refiere a la prevención de infartos de miocardio e ictus mediante tratamiento farmacológico y asesoramiento a personas de alto riesgo, como las que ya han sufrido eventos cardiovasculares o padecen enfermedades cardiovasculares conocidas. La prevención cardiovascular secundaria puede definirse como cualquier estrategia dirigida a reducir la probabilidad de un acontecimiento cardiovascular recurrente en pacientes con enfermedad cardiovascular conocida. Las intervenciones se centran en el diagnóstico precoz para reducir el impacto de la ECV antes de que se produzcan daños críticos o permanentes. El diagnóstico precoz permite a los profesionales sanitarios proporcionar a los pacientes los cuidados necesarios para reducir su riesgo de ECV, y el tratamiento puede incluir medicamentos y cambios en el estilo de vida. Con la excepción de determinados medicamentos, la mayoría de las intervenciones de prevención secundaria también se aplican a la prevención primaria.
La prevención terciaria se dirige a las personas que ya están afectadas por una enfermedad cardiovascular y que ya están experimentando sus efectos a largo plazo, y su objetivo es aumentar la esperanza de vida y mejorar la calidad de vida. Suele implicar procedimientos importantes para prevenir síntomas recurrentes, un mayor deterioro de la enfermedad y eventos cardiovasculares posteriores. Entre ellos se incluyen la angioplastia coronaria, el stent, la cirugía de bypass, los marcapasos, los desfibriladores y los dispositivos de asistencia ventricular izquierda. Por este motivo, la prevención terciaria suele ser más costosa e invasiva que la prevención primaria y secundaria.
PRIMORDIAL PREVENTION
The aim of primordial prevention is to prevent CVD at a very early stage. While primary prevention is about treating and modifying existing risk factors to prevent the development of CVD, primordial prevention focuses on preventing the development of the risk factors themselves. Most instances of CVD can be prevented by addressing risk factors before they create health problems, such as tobacco use, unhealthy diet and obesity, physical inactivity, harmful use of alcohol and air pollution. Interventions at this level normally involve legislative policies such as smoking bans, taxation on sugary drinks and strategies to reduce sodium in foods.