La enfermedad de Chagas, también conocida como tripanosomiasis americana, es una enfermedad tropical desatendida causada por un grupo de parásitos denominados Trypanosoma cruzi.
Descubierta hace más de 100 años, esta enfermedad sigue afectando a más de siete millones de personas en todo el mundo y es uno de los problemas de salud pública más frecuentes en América Latina. Si no se trata, la enfermedad de Chagas puede causar daños irreversibles en el corazón y otros órganos vitales.
Acerca de la enfermedad de Chagas
La enfermedad de Chagas se da principalmente en zonas endémicas de 21 países de América Latina continental. La forma más habitual de contraer la enfermedad de Chagas es a través de los insectos triatominos hematófagos, también conocidos como «chinches besadoras» (o vinchuca, barbeiro, pito, chinche, chipo en diferentes países de América Latina). Estos insectos suelen vivir en las grietas de las paredes o los techos de viviendas de construcción precaria, hechas de materiales como barro, paja y hojarasca de palma. Salen por la noche para alimentarse de la sangre de las personas mientras duermen y, a continuación, defecan cerca de la picadura. Sus heces contienen el parásito, que puede entrar en el cuerpo de la persona cuando, sin darse cuenta, se frota los restos del insecto sobre la picadura u otra lesión cutánea, los ojos o la boca.
El parásito también puede transmitirse de madre a hijo durante el embarazo o el parto, a través de alimentos y bebidas contaminados, transfusiones de sangre, trasplantes de órganos o accidentes de laboratorio.
Aunque antes se limitaba exclusivamente a la parte continental de América Latina, en las últimas décadas se han detectado cada vez más casos de enfermedad de Chagas en los Estados Unidos de América, Canadá, numerosos países de Europay algunos países de África, Oriente Medio y el Pacífico Occidental. El patrón epidemiológico de la enfermedad de Chagas también ha cambiado, pasando de ser una enfermedad rural a una enfermedad predominantemente urbana, debido principalmente a la movilidad de la población, la urbanización y la emigración.
Cada año mueren unas 12 000 personas a causa de complicaciones derivadas de la enfermedad de Chagas, y solo 1 de cada 10 casos es diagnosticado. De estos, solo un pequeño porcentaje recibe tratamiento. Con unos 75 millones de personas en riesgo de infección, la enfermedad de Chagas sigue siendo un grave problema de salud pública que supone una importante carga social y económica en América Latina y más allá.
Signos y síntomas de la enfermedad de Chagas
La enfermedad presenta dos etapas principales: una fase aguda y una fase crónica. En la fase aguda, que dura unos dos meses, los síntomas suelen aparecer entre una y dos semanas después de la picadura. Por lo general, son leves e inespecíficos, y pueden incluir fiebre, fatiga, dolores corporales, dolor de cabeza, erupción cutánea, pérdida de apetito, diarrea y vómitos. En las personas picadas por un chinche triatómico, los primeros signos visibles característicos de la infección, como una lesión cutánea o una inflamación violácea de los párpados de un ojo (el denominado «signo de Romaña»), pueden ayudar a diagnosticar nuevos casos.
En la fase crónica, entre el 70 % y el 80 % de las personas pueden no presentar ningún síntoma. Sin embargo, en aproximadamente el 20 %-30 % de los casos, la enfermedad progresa y afecta principalmente al corazón o a los órganos gastrointestinales. Esto ocurre entre 10 y 20 años después de la infección inicial. En el corazón, la enfermedad puede provocar un agrandamiento del músculo cardíaco, lo que conduce a una insuficiencia cardíaca. Otros problemas frecuentes son las arritmias y el paro cardíaco súbito. En el sistema gastrointestinal, puede producirse un agrandamiento del colon o del esófago, lo que provoca problemas digestivos.
Tratamiento de la enfermedad de Chagas
El tratamiento está indicado de forma urgente para cualquier persona que se encuentre en la fase aguda y para aquellas en las que la infección se haya reactivado. En estas situaciones, el tratamiento es eficaz casi al 100 % y la enfermedad puede curarse por completo.
Durante la fase aguda, la enfermedad de Chagas puede tratarse con dos medicamentos antiparasitarios: el benznidazol* y el nifurtimox*. Ambos medicamentos tienen una eficacia cercana al 100 % a la hora de curar la enfermedad si se administran poco después de la infección, incluidos los casos de transmisión congénita. Sin embargo, la eficacia de ambos disminuye cuanto más tiempo lleva infectada la persona, y el riesgo de reacciones adversas aumenta con la edad.
Una vez que la enfermedad de Chagas alcanza la fase crónica, los medicamentos no curan la enfermedad, pero pueden ayudar a frenar su evolución y a prevenir sus complicaciones más graves. Los adultos, especialmente aquellos
A las personas con la forma indeterminada de la enfermedad se les debe ofrecer tratamiento, pero sus posibles beneficios a la hora de prevenir o retrasar el desarrollo de la enfermedad de Chagas deben sopesarse frente a la larga duración del tratamiento y los frecuentes efectos adversos.
Durante la fase crónica tardía, cuando pueden aparecer manifestaciones cardíacas o digestivas, suele estar indicado un tratamiento médico adicional de por vida y la intervención quirúrgica.
*Las mujeres embarazadas y las personas con insuficiencia renal o hepática no deben tomar benznidazol ni nifurtimox. El nifurtimox también está contraindicado en personas con antecedentes de trastornos neurológicos o psiquiátricos.
Prevención y control de la enfermedad de Chagas
En zonas de México, América Central y América del Sur, donde el parásito Trypanosoma cruzi está presente en los chinches triatómicos, la mejora de las condiciones de vivienda y la fumigación con insecticidas en el interior de las viviendas para eliminar estos insectos han reducido significativamente la propagación de la enfermedad de Chagas. El cribado de las donaciones de sangre para detectar la enfermedad de Chagas es otra herramienta importante de salud pública que ayuda a prevenir la propagación de la enfermedad a través de las transfusiones sanguíneas. La detección precoz y el tratamiento de los nuevos casos, incluidos los casos de transmisión maternoinfantil (congénitos), también contribuirán a reducir la carga de la enfermedad.
En otras regiones en las que actualmente se da la enfermedad de Chagas, pero no está muy extendida, las estrategias de control deberían centrarse en prevenir la transmisión a través de transfusiones de sangre, trasplantes de órganos y de madre a hijo.
Preguntas y respuestas sobre la COVID-19 y la enfermedad de Chagas
Seminario web del 4 de noviembre de 2025: Arrojando luz sobre una amenaza sanitaria mundial: la enfermedad de Chagas