INFORME MUNDIAL SOBRE EL CORAZÓN 2025

OBESIDAD Y ENFERMEDADES CARDIOVASCULARES

1. RESUMEN EJECUTIVO

LO QUE ANTES SE CONSIDERABA UN PROBLEMA LIMITADO A LOS PAÍSES DE ALTOS INGRESOS, LA OBESIDAD ES AHORA UN RETO QUE CRECE RÁPIDAMENTE EN CASI TODOS LOS PAÍSES DEL MUNDO, CON REPERCUSIONES ECONÓMICAS Y SANITARIAS GENERALIZADAS, ESPECIALMENTE EN LO QUE SE REFIERE A LAPRINCIPAL CAUSA DE MORTALIDAD A NIVEL MUNDIAL : las enfermedades cardiovasculares (ECV).

En 2022, 878 millones de adultos padecían obesidad, lo que supone cuadruplicar la cifra de 194 millones de personas que padecían esta enfermedad en 1990. Si se mantienen las tendencias actuales de crecimiento, se prevé que, para 2050, casi dos de cada tres adultos de 25 años o más podrían padecer sobrepeso u obesidad.

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Se estima que los costes para la economía mundial derivados de las necesidades sanitarias relacionadas con la obesidad, las pérdidas de productividad y las muertes ascienden al 2,2 % del Producto Interior Bruto (PIB) mundial (algo menos de 2 billones de dólares estadounidenses al año) y podrían alcanzar el 3 % anual para 2060. Los países de renta baja y media (PRBM) y sus sistemas sanitarios serán los más afectados por estas consecuencias, aunque casi todos los países se verán afectados.

En términos de salud, un índice de masa corporal (IMC) elevado provoca 3,7 millones de muertes al año y es uno de los principales factores que contribuyen a las muertes por ECV. Por ejemplo, las muertes anuales a nivel mundial por ECV atribuibles a un IMC elevado se han más que duplicado hasta alcanzar los 1,9 millones en tres décadas, y el IMC elevado representa ahora casi una de cada diez muertes por ECV. Esa proporción está aumentando en todas las regiones del mundo, salvo en dos. La prevalencia de la obesidad y el número de muertes por ECV atribuidas a esta enfermedad varían según el país, la región, la edad y el sexo.

Para los esfuerzos destinados a combatir la obesidad y las ECV es fundamental adoptar un enfoque holístico en las intervenciones clínicas y de salud pública que tenga en cuenta los innumerables factores determinantes de la obesidad. El papel de estos factores complejos e interrelacionados pone de relieve que la obesidad dista mucho de ser una elección individual. Entre los factores determinantes se incluyen los ambientales (acceso al ejercicio y a los espacios verdes), los biológicos (predisposición genética a la obesidad), la situación socioeconómica (ingresos, educación y ocupación) y los comerciales (políticas y normativas que regulan la comercialización de los alimentos y su asequibilidad), entre otros.

En los últimos años se han dado pasos positivos, con la puesta en marcha de varias iniciativas a nivel mundial, nacional y local que se muestran prometedoras a la hora de abordar la obesidad y las enfermedades cardiovasculares, además de la aparición de intervenciones médicas que podrían suponer un punto de inflexión, como los agonistas del receptor del péptido similar al glucagón tipo 1 (GLP-1RA).

La Federación Mundial del Corazón (WHF) —que agrupa a más de 200 fundaciones cardiológicas, sociedades científicas y organizaciones de pacientes de más de 100 países— se ha comprometido a colaborar con todas las partes interesadas para reducir de forma urgente la obesidad y las enfermedades cardiovasculares. Con el fin de respaldar estos esfuerzos, el presente informe ofrece las siguientes recomendaciones clave:

Intervenciones de salud pública

1

Los países deberían aplicar medidas de salud pública basadas en la evidencia y rentables para hacer frente a la obesidad y las enfermedades cardiovasculares, apoyándose en marcos y herramientas globales. Asimismo, deberían dar prioridad a políticas integrales, coordinadas y centradas en la equidad, guiadas por datos nacionales sobre cómo varían los factores determinantes entre los distintos grupos de población. Entre las acciones prioritarias se incluyen planes de acción nacionales contra la obesidad con objetivos definidos, políticas multisectoriales que aborden el amplio abanico de factores determinantes de la obesidad y garantizar una mayor integración de la prevención y el tratamiento de la obesidad en los servicios de atención primaria.

2

Las campañas y políticas de salud pública deben contrarrestar la estigmatización de la obesidad mediante el uso de un lenguaje que anteponga a la persona, reconociendo que el estigma supone un obstáculo para hacer frente a la obesidad y a las enfermedades cardiovasculares, y deben contar también con la participación de las personas que padecen obesidad y enfermedades cardiovasculares.

Intervenciones CLÍNICAS

1

Las guías cardiovasculares deberían incorporar recomendaciones específicas sobre la obesidad para garantizar que el tratamiento de las enfermedades cardiovasculares se adapte adecuadamente a las personas que padecen obesidad. Esto implica dotar a los profesionales sanitarios de los conocimientos, las orientaciones y las herramientas necesarias para prevenir, controlar y tratar la obesidad de forma óptima.

2

Las iniciativas de formación de los profesionales sanitarios y de fortalecimiento del sistema sanitario en materia de obesidad y enfermedades cardiovasculares deberían centrarse en promover una atención integrada y centrada en la persona y, siempre que sea posible, tener en cuenta las desigualdades en cuanto al riesgo de obesidad, su prevalencia y el acceso a la atención sanitaria.

3

Los gobiernos deberían redoblar sus esfuerzos para ampliar la disponibilidad y la asequibilidad de los medicamentos contra la obesidad, como los agonistas del receptor del GLP-1 (GLP-1RA). Los gobiernos deberían redoblar sus esfuerzos para aumentar la sensibilización de la población, así como la disponibilidad y la accesibilidad de programas especializados de modificación del estilo de vida, como los programas de nutrición, actividad física, pérdida de peso y rehabilitación cardíaca.

2. INTRODUCCIÓN

Crédito de la imagen: © World Obesity
LA OBESIDAD ESTÁ PLENAMENTE RECONOCIDA COMO UN FACTOR DETERMINANTE DEL RIESGO DE ENFERMEDADES CARDIOVASCULARES (ECV) — UN CONJUNTO DE TRASTORNOS QUE AFECTAN AL CORAZÓN, A LOS VASOS SANGUÍNEOS Y A LA SANGRE —, CON MÚLTIPLES MECANISMOS RELACIONADOS CON LA OBESIDAD QUE SUBYACEN AL DESARROLLO DE LAS ECV Y QUE CONLLEVAN UN AUMENTO DE LA MORBIDIDAD Y LA MORTALIDAD.

Además de ofrecer una visión general y un análisis exhaustivos de los últimos datos disponibles, este informe tiene como objetivo proporcionar a los defensores de esta causa, a los responsables políticos y a los profesionales clínicos la información que necesitan para diseñar intervenciones que contribuyan a reducir con carácter urgente la carga de la obesidad y las enfermedades cardiovasculares.

El informe utiliza las fuentes de datos exhaustivas más recientes disponibles, desglosadas por país, edad ysexo²⁵ ( véase el apéndice en línea).

3. SOBREPESO, OBESIDAD Y ENFERMEDADES CARDIOVASCULARES

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LA OBESIDAD —LA EXISTENCIA DE UN EXCESO DE GRASA CORPORAL (ADIPOSIDAD)— ES UN PROBLEMA DE SALUD PÚBLICA DE GRAN IMPORTANCIA QUE OBSTACULIZA EL DESARROLLO SOCIAL YEL PROGRESO ECONÓMICO1. ADEMÁS DE SER UNA ENFERMEDAD EN SÍ MISMA, LA OBESIDAD ES UN FACTOR DE RIESGO PARA MUCHAS ENFERMEDADES NO TRANSMISIBLES (ENT), ENTRE LAS QUE SE INCLUYEN LAS ENFERMEDADES CARDIOVASCULARES, LA DIABETES DE TIPO 2 Y VARIOS TIPOS DE CÁNCER.

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La OMS define la obesidad en adultos (de 18 años o más) como un IMC de 30 kg/m² o más, y el sobrepeso como un IMC de entre 25 y 29,9 kg/m². En los niños menores de 5 años, el sobrepeso y la obesidad se definen, respectivamente, como un peso para la estatura >2 y >3 desviaciones estándar por encima de la mediana de las Normas de Crecimiento Infantil de la OMS, mientras que en los niños de 5 a 19 años, el sobrepeso y la obesidad se definen, respectivamente, como un IMC para la edad >1 y >2 desviaciones estándar por encima dela mediana de las Referencias de Crecimiento de la OMS.
Aunque existen limitaciones asociadas al uso del IMC como herramienta de diagnóstico de la obesidad y el sobrepeso en la práctica clínica (véase la sección sobre las limitaciones del uso del IMC para definir y diagnosticar la obesidad), sigue siendo uno de los indicadores más útiles, sencillos y accesibles para la vigilancia de la enfermedad, los estudios de investigación y la estimación de la obesidad a nivel poblacional. Por consiguiente, los datos de este informe se basan en el IMC como medida de la obesidad.

LA OBESIDAD INFLUYE EN VARIOS FACTORES DE RIESGO CARDIOVASCULARES Y EN LOS RESULTADOS CARDIOVASCULARES POSTERIORES A TRAVÉS DE MECANISMOS COMPLEJOS (VÉASE LA FIGURA 1).

Entre ellos se incluyen la aparición de factores de riesgo, como la resistencia a la insulina, la disfunción del tejido adiposo y la dislipidemia, que contribuyen a la agravación de las complicaciones cardiovasculares, como la cardiopatía coronaria, la insuficiencia cardíaca, el infarto de miocardio y los tromboembolismos.

EFECTOS A CORTO Y LARGO PLAZO DE LA OBESIDAD INFANTIL EN LAS ENFERMEDADES CARDIOVASCULARES

En las últimas tres décadas, las tasas de obesidad infantil han aumentado drásticamente en todo el mundo. La prevalencia de la obesidad, ajustada por edad, en niños y adolescentes en edad escolar (de 5 a 19 años) aumentó del 1,7 % en 1990 al 6,9 % en 2022 en el caso de las niñas, y del 2,1 % al 9,3 % en el de los niños. A nivel mundial, el número de niñas y niños con obesidad en 2022 fue de 65,1 millones y 94,2 millones, respectivamente.

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La obesidad infantil aumenta significativamente el riesgo cardiovascular, especialmente en lo que respecta a la enfermedad cardiovascular aterosclerótica y a la acumulación de factores de riesgo metabólicos. Estos factores suelen incluir, como mínimo, el doble de probabilidades de padecer hipertensión arterial, perfiles lipídicos anormales y diabetes tipo 2, lo que establece un perfil de riesgo cardiovascular desfavorable mucho antesde la edad adulta¹⁶.

A corto plazo, los niños con sobrepeso u obesidad presentan más factores de riesgo metabólicos y cardiovasculares, como hipertensiónarterial¹²,dislipidemia¹³,diabetes tipo 2¹⁴ y otras anomalías delsistema cardiovascular¹⁵. A largo plazo, si no se aborda la obesidad o el sobrepeso durante la infancia, los factores de riesgo metabólicos y cardiovasculares a corto plazo aumentan significativamente el riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares (ECV) en etapas posteriores de la vida. Por ejemplo, los niños con un IMC elevado tienen un 40 % más de probabilidades que aquellos con un IMC bajo de padecer ECV enla mediana edad¹⁷. Los niños que presentan una combinación de factores de riesgo, como el tabaquismo, un IMC elevado, hipertensión arterial y niveles elevados de lípidos en sangre, tienen un riesgo entre dos y nueve veces mayor de sufrir un infarto de miocardio o un ictus enla mediana edad¹⁷.

La aparición de la obesidad, especialmente a edades tempranas, tiene un profundo efecto negativo sobre la esperanza de vida y puede reducirla hasta en la mitad de laesperanza de vida media¹⁸. Las intervenciones, incluidos los programas estructurados de alimentación y actividad física, muestran una reducción de los factores de riesgo cardiometabólicos, con posibles beneficios a largo plazo sise mantienen¹⁹.


COMBATIR LOS PREJUICIOS SOBRE LA OBESIDAD

Contaminación atmosférica y cambio climático

IDEAS ERRÓNEAS N.º 1:

LA OBESIDAD SE DEBE A UN DESEQUILIBRIO ENTRE LA INGESTA Y EL GASTO CALÓRICO

El discurso sobre la obesidad se ha centrado durante mucho tiempo en la ecuación excesivamente simplificada de «calorías consumidas - calorías quemadas = peso corporal». Sin embargo, la realidad es más compleja. La energía consumida viene determinada tanto por la cantidad de alimentos como por la cantidad de energía derivada de los mismos que absorbe el tracto gastrointestinal. Esta absorción depende de varios factores, entre los que se incluyen las enzimas digestivas, las hormonas intestinales, la microbiota y las señales neuronales, todos ellos fuera del control del individuo. Del mismo modo, la energía gastada no solo depende de la actividad física, sino también de la tasa metabólica de cada persona, que representaentre el 60 % y el 80 %delgasto energético diario total⁶⁵.

IDEAS ERRÓNEAS N.º 2:

LA OBESIDAD ES UNA ELECCIÓN DE ESTILO DE VIDA

Las personas con obesidad suelen enfrentarse a acusaciones de que su enfermedad es una elección personal, o de que el aumento de peso se debe a un estilo de vida sedentario y a comer en exceso. La realidad es más matizada. Existen pruebas sólidas que relacionan la obesidad, en la mayoría de los casos, con determinantes sociales, biológicos, ambientales y comerciales, entre otros (véase la sección sobre «Determinantes de la obesidad y las enfermedades cardiovasculares»).

IDEAS ERRÓNEAS N.º 3:

LA OBESIDAD NO ES UNA ENFERMEDAD

La definición de una enfermedad requiere pruebas empíricas y objetivas, tanto médicas como biológicas. Muchas personas que padecen obesidad cumplen estos criterios, entre los que se incluyen síntomas o signos específicos (por ejemplo, aumento de la adiposidad), disminución de la calidad de vida, mayor riesgo de complicaciones asociadas o una fisiopatología bien caracterizada (por ejemplo, inflamación, disfunción endotelial, resistencia a la insulina, alteraciones en las hormonas que regulan la saciedad o el hambre).

La OMS y la WHF (a través de la Declaración de Nagoya de 2015), así como muchos otros organismos internacionales y nacionales de referencia, definen la obesidad como una enfermedad oun proceso patológico68,32.

5. MORTALIDAD GLOBAL POR ENFERMEDADES CARDIOVASCULARES ATRIBUIBLE A UN IMC ELEVADO

Contaminación del aire en el hogar (en interiores) y enfermedades cardiovasculares

A LO LARGO DE LAS ÚLTIMAS TRES DÉCADAS, EL NÚMERO ANUAL DE MUERTES POR ENFERMEDADES CARDIOVASCULARES A NIVEL MUNDIAL ATRIBUIBLES A UN IMC ELEVADO (DE AL MENOS 25KG/M² O MÁS) SE HA MÁS QUE DUPLICADO, ALCANZANDO LOS 1,9 MILLONES EN 2021, LO QUE SUPONEMÁS DE LA MITAD DEL TOTAL DE 3,7 MILLONES DE MUERTES DEBIDAS A UN IMC ELEVADO Y EL 9,8 % DEL TOTAL DE MUERTES POR ENFERMEDADES CARDIOVASCULARES.

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A nivel mundial, la tasa de mortalidad por ECV estandarizada por edad atribuible a un IMC elevado fue de 22,8 muertes por cada 100 000 personas en 2021, ligeramente inferior a la de 1990 debido al descenso de la mortalidad general por ECV.

A nivel regional, la tasa de mortalidad por ECV estandarizada por edad atribuible a un IMC elevado es actualmente más alta en los países de ingresos medios y más baja en los países de ingresos altos (véase la tabla 1 del apéndice en línea). La tasa de mortalidad por ECV estandarizada por edad atribuible a un IMC elevado osciló entre 14,4 muertes por cada 100 000 habitantes en las regiones de ingresos altos y 67,5 muertes por cada 100 000 habitantes en el norte de África y Oriente Medio. En 2021, se estimó que, a nivel mundial, hubo 300 000 más muertes por ECV atribuibles a un IMC elevado entre las mujeres que entre los hombres.

Un IMC elevado es el octavo factor de riesgo más importante de mortalidad por ECV a nivel mundial (Tabla 1). Desde 1990, su posición en la clasificación de riesgos ha aumentado en comparación con otros factores de riesgo de mortalidad por ECV: en 2021, el IMC elevado ocupaba una posición más alta que en 1990 en todas las regiones excepto en dos (Asia Meridional y Asia Sudoriental, Asia Oriental y Oceanía), donde la clasificación se mantuvo igual.

A nivel nacional, un IMC elevado es el tercer factor de riesgo más importante de mortalidad por enfermedades cardiovasculares en 14 países, entre ellos las Islas Cook, Gabón y Dominica, mientras que ocupa el cuarto lugar en otros 44 países.

MORTALIDAD POR ENFERMEDADES CARDIOVASCULARES A NIVEL MUNDIAL Y REGIONAL, ESTANDARIZADA POR EDAD, ATRIBUIBLE A UN IMC ELEVADO, Y CLASIFICACIÓN ENTRE TODOS LOS FACTORES DE RIESGO, PARA AMBOS SEXOS EN CONJUNTO.

Número de fallecimientos por cardiopatía isquémica y ictus (gráficos de la izquierda) y tasas de mortalidad estandarizadas por edad (por cada 100 000 habitantes) (gráficos de la derecha) atribuibles a la contaminación atmosférica, tanto para hombres como para mujeres y por regiones de la OMS.
TABLA 1 - FUENTE: INSTITUTO DE MÉTRICAS Y EVALUACIÓN DE LA SALUD.

NOTA: Clasificación regional basada en el nivel de clasificación de la Carga Global de Enfermedad; los 12 factores de riesgo de nivel 2 son (por orden de contribución a la mortalidad global por ECV en 2021): hipertensión arterial sistólica, riesgos alimentarios, contaminación atmosférica, colesterol LDL elevado, tabaquismo, disfunción renal, glucemia en ayunas elevada, IMC elevado, temperatura no óptima, otros riesgos ambientales, consumo elevado de alcohol y actividad física insuficiente.

6. FACTORES DETERMINANTES DE LA OBESIDAD Y LAS ENFERMEDADES CARDIOVASCULARES

Contaminación atmosférica y cambio climático
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LA OBESIDAD ES EL RESULTADO DE MÚLTIPLES FACTORES INTERRELACIONADOS, ENTRE LOS QUE SE INCLUYEN LOS SOCIALES, PSICOLÓGICOS, BIOLÓGICOS, ECONÓMICOS Y AMBIENTALES, QUE CONTRIBUYEN AL DESARROLLO Y LA PERSISTENCIA DE LA OBESIDAD, ASÍ COMO AL AUMENTO DEL RIESGO DEENFERMEDADES CARDIOVASCULARES21.

Número de fallecimientos por cardiopatía isquémica y ictus (gráficos de la izquierda) y tasas de mortalidad estandarizadas por edad (por cada 100 000 habitantes) (gráficos de la derecha) atribuibles a la contaminación atmosférica, tanto para hombres como para mujeres y por regiones de la OMS.
FIGURA 3: FACTORES DETERMINANTES DE LA OBESIDAD Y LAS ENFERMEDADES CARDIOVASCULARES.

LA OBESIDAD Y EL ESTIGMA

Las personas con sobrepeso u obesidad se enfrentan habitualmente al estigma social, que se refiere a «la desvalorización y el menosprecio social de una persona debido a su exceso de peso corporal, lo que da lugar a actitudes negativas, estereotipos, prejuicios y discriminación».

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Las personas que padecen obesidad pueden ser percibidas como perezosas, glotonas y carentes de autodisciplina, y la estigmatización se manifiesta a través de un lenguaje ofensivo o representaciones negativas en la cultura popular y/olos medios de comunicación³². Esto puede tener consecuencias psicológicas y físicas duraderas paralas víctimas³¹. Los niños y los jóvenes son especialmente vulnerables al acoso y la discriminación por su peso, y la obesidad es actualmente la principal causa de este tipo de acoso en los colegios, lo que afecta a la educación de los niños y a susalud mental³⁶⁻³⁹.

En el ámbito sanitario, diversos estudios han revelado que algunos profesionales de la salud tienen prejuicios negativos sobre la obesidad y dedican menos tiempo a estos pacientes, al considerarlos poco cumplidores delas recomendaciones sanitarias³⁴,³⁵. Esto puede disuadir a las personas con obesidad de buscar atención médica, incluidas la prevención y las pruebas de detección, y, por lo tanto, comprometer su atención sanitaria en general.

El estigma y la discriminación por el peso, arraigados desde hace tiempo, han obstaculizado los esfuerzos para combatir la obesidad y, por lo tanto, han contribuido al aumento de las enfermedades cardiovasculares. Por lo tanto, es urgente abordar el estigma basado en el peso y fomentar una sociedad inclusiva que garantice la equidad en la protección, la salud, los derechos y la dignidad de las personas, independientemente de su tamaño corporal.


SEXO

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La prevalencia de la obesidad está significativamente relacionada con el sexo. Las mujeres presentan una mayor prevalencia de obesidad que los hombres y, en consecuencia, la relación entre la obesidad y las enfermedades cardiovasculares es más marcada en las mujeres queen los hombres²².

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A nivel mundial, la prevalencia de la obesidad estandarizada por edad en 2022 fue 4,5 puntos porcentuales mayor en las mujeres que en los hombres, una cifra que se ha mantenido prácticamente estable desde 1990. A nivel regional, la disparidad en la obesidad entre mujeres y hombres fue mayor en Asia Central, Oriente Medio y el norte de África, donde el 40 % de las mujeres padecen obesidad, frente al 25 % de los hombres. La prevalencia de la obesidad también fue mayor en las mujeres que en los hombres en Asia Meridional, el sudeste asiático, América Latina y el Caribe, Oceanía y África subsahariana. En Europa Central y Oriental, la región occidental de altos ingresos y Asia Oriental y el Pacífico, la prevalencia de la obesidad fue similar entre mujeres y hombres.

En 2022, las mujeres presentaban una mayor prevalencia de obesidad que los hombres en más de tres cuartas partes de los países del mundo (Figura 4), con una diferencia superior a 30 puntos porcentuales en Sudáfrica, Jamaica, San Vicente y las Granadinas. Entre 1990 y 2022, la brecha entre mujeres y hombres en cuanto a la obesidad se amplió en la mayoría de los países de África subsahariana, América Latina y el Caribe, el sudeste asiático, así como en algunos países de Asia Central, Oriente Medio y el norte de África. Por el contrario, la brecha entre mujeres y hombres en cuanto a la obesidad se redujo en todos los países de Europa Central y Oriental, Asia Oriental, el Pacífico y la mayoría de los países occidentales de altos ingresos. Los hombres presentan una mayor prevalencia de obesidad en 39 países de todo el mundo.

Los factores socioculturales, económicos y biológicos contribuyen a las diferencias de género en la obesidad.

La asociación entre la obesidad y las enfermedades cardiovasculares difiere entre hombres y mujeres. Por ejemplo, una mayor circunferencia de la cintura y una mayor relación cintura-cadera se asocian a un mayor riesgo de infarto de miocardio en las mujeres que enlos hombres²⁶ y, de manera similar, un IMC más elevado se asocia a un mayor riesgo de diabetes tipo 2 en las mujeres que enlos hombres²⁷.

Número de fallecimientos por cardiopatía isquémica y ictus (gráficos de la izquierda) y tasas de mortalidad estandarizadas por edad (por cada 100 000 habitantes) (gráficos de la derecha) atribuibles a la contaminación atmosférica, tanto para hombres como para mujeres y por regiones de la OMS.
FIGURA 4: DIFERENCIA ABSOLUTA EN LA PREVALENCIA DE LA OBESIDAD, ESTANDARIZADA POR EDAD, ENTRE MUJERES Y HOMBRES EN 1990 Y 2022. UNA DIFERENCIA POSITIVA INDICA QUE LA PREVALENCIA ES MAYOR ENTRE LAS MUJERES; UNA DIFERENCIA NEGATIVA INDICA QUE LA PREVALENCIA ES MAYOR ENTRE LOS HOMBRES.

FUENTE: NCD Risk Factor Collaboration.

EN EL CASO DE LAS MUJERES, EL 10,8 % DE LAS MUERTES POR ENFERMEDADES CARDIOVASCULARES SE ATRIBUYE A UN IMC ELEVADO, FRENTE AL 8,9 % EN EL CASO DE LOS HOMBRES. SE OBSERVA UNA TENDENCIA SIMILAR EN EL CASO DE LAS ENFERMEDADES CARDIOVASCULARES (AVAD), CON UN 11,6 % EN LAS MUJERES FRENTE AL 9,8 % EN LOS HOMBRES. A NIVEL MUNDIAL, EL IMC FUE EL QUINTO FACTOR QUE MÁS CONTRIBUYÓ A LOS AVAD POR ENFERMEDADES CARDIOVASCULARES EN LAS MUJERES, MIENTRAS QUE EN LOS HOMBRES FUE EL SÉPTIMO FACTOR MÁS IMPORTANTE.

SITUACIÓN SOCIOECONÓMICA

LAS VARIABLES RELACIONADAS CON EL NIVEL SOCIOECONÓMICO (SES), COMO LA FORMACIÓN, LOS NIVELES DE RENTA Y LA OCUPACIÓN, SON FACTORES DETERMINANTES IMPORTANTES DE LA OBESIDAD.

Si bien existen algunas similitudes entre países y regiones en cuanto a la relación entre las variables de nivel socioeconómico y la obesidad, también hay diferencias fundamentales. Por ejemplo, en los países de renta alta, la prevalencia de la obesidad es mayor entre las personas con niveles de educación más bajos, mientras que en los países de renta media y baja, la prevalencia de la obesidad es mayor entre las personas con niveles de educación más altos (Figura 5).

Número de fallecimientos por cardiopatía isquémica y ictus (gráficos de la izquierda) y tasas de mortalidad estandarizadas por edad (por cada 100 000 habitantes) (gráficos de la derecha) atribuibles a la contaminación atmosférica, tanto para hombres como para mujeres y por regiones de la OMS.
FIGURA 5: PREVALENCIA DE LA OBESIDAD ESTANDARIZADA POR EDAD SEGÚN EL NIVEL DE FORMACIÓN EN ADULTOS MAYORES DE 25 AÑOS EN DETERMINADOS PAÍSES.

NOTA: La clasificación de los países por grupos de ingresos para esta figura es la siguiente: ingresos bajos: Sierra Leona; ingresos medios-bajos: Bangladés y Ghana; ingresos medios-altos: Albania; ingresos altos: EE. UU. y el Reino Unido.

FUENTES DE DATOS: Todos los datos se basan en encuestas de exámenes de salud representativas a nivel nacional y de acceso público, entre las que se incluyen: Sierra Leona, DHS 2019; Bangladés, DHS 2022; Ghana, DHS 2022; Albania, DHS 2017-2018; Reino Unido, Encuesta de Salud de Inglaterra 2017-2019; EE. UU., NHANES, 2021-2023.

MEDIOAMBIENTAL

EL ENTORNO DE VIDA DE LAS PERSONAS DESEMPEÑA UN PAPEL FUNDAMENTAL EN LA SALUD INDIVIDUAL Y DE LA POBLACIÓN, INCLUIDO EL DESARROLLO DE LA OBESIDAD Y LAS ENFERMEDADES CARDIOVASCULARES.

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El término «entorno obesogénico» se utiliza a menudo para referirse al papel que desempeñan los factores físicos, culturales, sociales y económicos que favorecen el desarrollo de la obesidad.

Incluye factores estructurales que facilitan la disponibilidad y el acceso a una movilidad física segura y sencilla, como las infraestructuras para caminar, correr o ir en bicicleta, así como el acceso y la disponibilidad de alimentos locales, sostenibles y seguros a precios asequibles en la zona.

En los últimos años han surgido nuevos conceptos relacionados con el entorno alimentario de las personas, como los «desiertos alimentarios», en los que la población, especialmente en entornos urbanos densamente poblados, tiene un acceso limitado a alimentos saludables y asequibles. Los problemas relacionados con el entorno alimentario son especialmente graves en los países de ingresos bajos y medios, donde la persistencia de diferentes formas de desnutrición, acompañada del aumento de los factores de riesgo de enfermedades no transmisibles (ENT) relacionados con la alimentación —como el sobrepeso y la obesidad—, ha dado lugar a la «doble carga de la malnutrición».

El creciente número de puestos de trabajo que requieren pasar más tiempo sentado frente a un escritorio que realizando actividad física también contribuye al desarrollo de la obesidad.

LAS CONSECUENCIAS PSICOLÓGICAS DE LA OBESIDAD

LA RELACIÓN ENTRE LA OBESIDAD Y EL MALESTAR PSICOLÓGICO Y/O EL ESTRÉS ES COMPLEJA Y MULTIDIRECCIONAL. LOS ESTUDIOS MUESTRAN UNA RELACIÓN SIGNIFICATIVA ENTRE LA OBESIDAD Y EL AUMENTO DE LOS NIVELES DE MALESTRAR PSICOLÓGICO, COMO LA DEPRESIÓN, LA ANSIEDAD, LOS TRASTORNOS ALIMENTARIOS Y LA HOSTILIDAD, INCLUSO EN NIÑOS YADOLESCENTES49. LOS MECANISMOS INTERRELACIONADOS QUE VINCULAN LA OBESIDAD Y EL ESTRÉS DEPENDEN DEFACTORES COGNITIVOS, CONDUCTUALES Y FISIOLÓGICOS49.

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Los factores de riesgo sociopsicológicos, como el estrés, se encuentran entre los determinantes de la obesidad, junto con varios determinantes sociales —entre ellos, las dificultades económicas, los conflictos personales, la baja autoestima y la aceptación por parte de los compañeros o los grupos sociales— que influyen en el desarrollo del estrés crónico en las personas conobesidad⁵¹,⁵².

Las intervenciones estructuradas sobre el comportamiento y el estilo de vida —especialmente aquellas relacionadas con la actividad física y la alimentación— pueden mejorar tanto la salud física como la psicológica en niños y adultos, incluso si la pérdida de peso es mínima. Las consideraciones relativas a la salud mental deben integrarse en los mensajes sobre la pérdida de peso y en los programas de intervención para abordar el impacto de la obesidad en toda su amplitud.

ENTORNOS URBANOS FRENTE A ENTORNOS RURALES

EL PANORAMA SOBRE CÓMO LOS ENTORNOS URBANOS Y RURALES CONTRIBUYEN A LA OBESIDAD Y A LAS ENFERMEDADES CARDIOVASCULARES (ECV) PRESENTA MATICES. LA URBANIZACIÓN SE HA ASOCIADO A MENUDO CON UN AUMENTO DE LA MORTALIDAD POR ECV Y DE LA PREVALENCIA DE LA OBESIDAD, SIN EMBARGO, DATOS RECIENTES MUESTRAN QUE EL AUMENTO GLOBAL DEL IMC MEDIO ESTANDARIZADO POR EDAD ENTRE 1985 Y 2017 SE DEBIÓ, EN GRAN MEDIDA, AL AUMENTO DEL IMC EN LAS POBLACIONES RURALES (FIGURA 6).

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Aunque en muchos países de ingresos bajos y medios (PIBM) el IMC medio estandarizado por edad de los residentes urbanos sigue siendo superior al de sus homólogos rurales, durante las últimas cuatro décadas el aumento más rápido registrado en las zonas rurales ha dado lugar a una convergencia del IMC entre el medio rural y el urbano. Por ejemplo, en 1985 los residentes urbanos del sur de Asia tenían un IMC medio más elevado que el de sus homólogos rurales (en 3,2 y 3,0kg/m² para las mujeres y los hombres, respectivamente), pero en 2017 la diferencia de IMC entre zonas urbanas y rurales se había reducido a 1,9 y 1,2kg/m² en mujeres y hombres, respectivamente. Esta tendencia se observó durante el mismo período en las mujeres de América Latina y el Caribe, Asia Oriental y Sudoriental, Asia Central, Oriente Medio y el norte de África, así como en los hombres de Oceanía.
Por el contrario, las mujeres de África subsahariana experimentaron tendencias divergentes en el IMC entre las zonas urbanas y rurales, y la brecha entre ambas se amplió de 2,6kg/m² en 1985 a 3,2kg/m² en 2017. Algunos países del África subsahariana (por ejemplo, Níger y Burkina Faso) presentaban brechas entre zonas urbanas y rurales en el IMC mayores que cualquier otro país del mundo, en parte porque la urbanización ha precedido al crecimiento económico significativo enel África subsahariana⁵⁵.

‍En
los países industrializados y de ingresos altos, las disparidades entre zonas urbanas y rurales en cuanto al IMC fueron menos pronunciadas, con un IMC persistentemente más alto en las zonas rurales desde 1985, lo que reflejala desventaja económica y social de estas últimas⁵⁸⁻⁶⁰.

COMERCIAL

LOS DETERMINANTES COMERCIALES SON LA FORMA EN QUE LOS PRODUCTOS, SERVICIOS Y ACTIVIDADES COMERCIALES INFLUYEN, DIRECTA O INDIRECTAMENTE, EN LA SALUD PÚBLICA.

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En el caso de las enfermedades no transmisibles, incluida la obesidad, esto suele manifestarse en forma de estrategias de marketing empresarial, etiquetado, presión política y otras herramientas destinadas a aumentar el consumo de productos con el fin de incrementar los beneficios.

Las prácticas comerciales contribuyen de manera significativa a la carga mundial de las enfermedades no transmisibles, como la obesidad y las enfermedades cardiovasculares, ya que el 44 % de las muertes por enfermedades no transmisibles a nivel mundial están relacionadas con productos yprácticas comerciales⁶¹. Las prácticas comerciales de la industria alimentaria son especialmente perjudiciales para la prevalencia de la obesidad y las enfermedades cardiovasculares. Estas prácticas han dado lugar a entornos inundados de alimentos poco saludables que son baratos, accesibles, ultraprocesados y prácticos, pero perjudiciales para la salud de la población.

BIOLÓGICO

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LA GENÉTICA PUEDE DESEMPEÑAR UN PAPEL FUNDAMENTAL A LA HORA DE DETERMINAR EL RIESGO DE OBESIDAD DE UNA PERSONA. LA OBESIDAD MONOGÉNICA, POR EJEMPLO, ESTÁ CAUSADA POR MUTACIONES EN UN ÚNICO GEN, Y CIERTOS SÍNDROMES ESTÁN ASOCIADOS A ALTERACIONES GENÉTICAS QUE PROVOCAN OBESIDAD, COMO EL SÍNDROME DE PRADER-WILLI, EL SÍNDROME DE BARDET-BIEDL Y EL SÍNDROME DE ALSTRÖM. LAS MUTACIONES EN EL GEN LEP (LEPTINA) O EN EL GEN LEPR (QUE CODIFICA EL RECEPTOR DE LA LEPTINA) PUEDEN AFECTAR DIRECTAMENTE A LA REGULACIÓN DEL APETITO Y AL ALMACENAMIENTO DE GRASA, LO QUE CONDUCE A UNA OBESIDAD GRAVE QUE NO RESPONDE ALTRATAMIENTO SUSTITUTIVO CON LEPTINA63.

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Las personas con predisposición genética a la obesidad son más susceptibles a factores ambientales adversos, como la dieta, el estrés, los niveles de actividad física y la exposición a sustancias químicas, todos los cuales pueden influir en las modificaciones epigenéticas.

Otro determinante biológico importante de la obesidad es la composición de la microbiota intestinal, que desempeña un papel clave en la digestión, la obtención de energía y el metabolismo. La microbiota intestinal contribuye al equilibrio energético regulando la producción de ácidos grasos de cadena corta (AGCC), que influyen en el almacenamiento de energía y la acumulación de grasa. Las alteraciones en la composición de la microbiota, conocidas como disbiosis intestinal, están asociadas a trastornos metabólicos, incluida la obesidad.

7. DIAGNÓSTICO Y TRATAMIENTO CLÍNICO DE LA OBESIDAD

Directrices y políticas sobre la calidad del aire
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Una reducción moderada del peso, de entre el 5 % y el 10 %, puede dar lugar a mejoras sustanciales en los factores de riesgo cardiovasculares, como la hipertensión, la dislipidemia y la resistencia a la insulina, mientras que una mayor pérdida de peso se asocia a beneficios más pronunciados, entre ellos una menor incidencia de infarto de miocardio y accidente cerebrovascular.

Aunque los pacientes que participan en programas de pérdida de peso han logrado una reducción superior al 5 %, mantener esta pérdida de peso a largo plazo puede resultar complicado por razones multifactoriales.

Número de fallecimientos por cardiopatía isquémica y ictus (gráficos de la izquierda) y tasas de mortalidad estandarizadas por edad (por cada 100 000 habitantes) (gráficos de la derecha) atribuibles a la contaminación atmosférica, tanto para hombres como para mujeres y por regiones de la OMS.
FIGURA 7: BENEFICIOS CARDIOVASCULARES DE LA PÉRDIDA DE PESO

FUENTE: 78

MÁS INFORMACIÓN

La prevención de la obesidad y de las enfermedades cardiovasculares relacionadas con ella en la edad adulta debe comenzar, idealmente, durante la infancia e incluso antes. Esto incluye abordar los factores de riesgo de la obesidad infantil, como la obesidad materna, la diabetes materna, el tamaño fetal superior al esperado para la edad gestacional o la lactancia materna durante menos de seis meses, entreotros⁷⁰. La detección precoz y el cribado de la obesidad infantil deben incluir el IMC específico para cada edad y ajustado al sexo, la evaluación de la actividad física y la educación nutricional en los programas escolares. Se debe realizar un cribado a todos los adultos mediante la medición del IMC, la relación cintura-cadera, la circunferencia de la cintura, la hiperglucemia en ayunas, la prediabetes y la diabetes, así como la dificultad para respirar no relacionada con otras afecciones.

MANEJO CLÍNICO

Los profesionales sanitarios desempeñan un papel fundamental en la lucha contra la obesidad para prevenir y tratar las enfermedades cardiovasculares, y deben evaluar el estado de peso de los pacientes y ayudar a poner en marcha intervenciones individualizadas y basadas en la evidencia para fomentar la pérdida de peso y mitigar el riesgo de enfermedades cardiovasculares, incluso mediante la derivación a especialistas. El tratamiento integral y a largo plazo de la obesidad implica un enfoque multidisciplinar que puede basarse en un control intensivo del estilo de vida y en el establecimiento de una atención continua con un médico de atención primaria, lo que incluye, entre otras cosas:

Intervenciones conductuales

Desestigmatización de la obesidad

Orientación nutricional para diseñar programas dietéticos personalizados que sean prácticos y realistas

Fomento de la actividad física

Farmacoterapia o cirugía

En adultos con un sobrepeso cada vez mayor, la cirugía mínimamente invasiva puede ser un tratamiento eficaz a largo plazo, ya que alrededor del 90 % de los pacientes logran una pérdida de peso de al menos entre el 15 % y el 40 %, así como una mejora en las afecciones relacionadas con la obesidad.

MEDICAMENTOS PARA EL TRATAMIENTO DE LA OBESIDAD

Los medicamentos para la obesidad, cuando se utilizan junto con intervenciones relacionadas con el estilo de vida, pueden resultar eficaces para potenciar la pérdida de peso y, si se utilizan de forma adecuada, para mantenerla a largoplazo72. Entre estos medicamentos se pueden incluir estimulantes, agentes que actúan sobre el sistema nervioso central y agentes que provocan malabsorción gastrointestinal.

MÁS INFORMACIÓN

Recently, more novel treatments known as glucagon-like peptide-1 receptor agonists (GLP-1RAs) and their analogues (originally developed to treat diabetes) are used in treatment plans. GLP-1RAs are naturally occurring incretins released by the intestine after a meal that work by delaying gastric emptying, thus acting peripherally to decrease hunger, and increase insulin sensitivity, among other effects. GLP-1RAs and their analogues are shown to treat cardiometabolic disease by improving outcomes across several areas—including weight loss, waist circumference, glucose control, dyslipidaemia, diabetes, blood pressure, and inflammation—decreasing major adverse cardiovascular events for secondary prevention73, and improving symptoms in patients with heart failure with preserved ejection fraction (HFpEF)74,75. There is growing evidence that these classes of medications benefit all organ systems through decreasing inflammation and increasing weight loss76. Tirzepatide, a dual GLP-1RA/GIP analogue, is the first medication that has been FDA approved to treat obstructive sleep apnea74.

GLP-1RAs have transformed the medical management of obesity as earlier medications provided modest weight loss (<5-10%) and had challenging side effects for patients72.


DESAFÍOS EN LA EVALUACIÓN CARDIOVASCULAR Y EL TRATAMIENTO DE LOS PACIENTES CON OBESIDAD

La obesidad puede complicar el diagnóstico, el manejo y el tratamiento de las enfermedades cardiovasculares.

Esto pone de relieve la importancia de adoptar un enfoque multidisciplinar para el manejo de la obesidad en las enfermedades cardiovasculares, e integrar estrategias médicas, de estilo de vida, farmacológicas y/o quirúrgicas adaptadas a las necesidades de cada paciente. Dada la elevada prevalencia de la obesidad en las poblaciones que padecen problemas cardiovasculares, las futuras guías clínicas deberían incorporar recomendaciones específicas sobre la obesidad para mejorarlos resultados de los pacientes77.

1

DIAGNÓSTICO

La presencia de un exceso de grasa (tejido adiposo) puede provocar:

  • Electrocardiogramas menos precisos o distorsionados.
  • Ventanas acústicas deficientes o penetración limitada en las ecocardiografías transtorácicas.
  • Menor precisión de las pruebas de estrés.
  • Menor precisión en las técnicas de imagen (tomografía computarizada por emisión de fotón único (SPECT), resonancia magnética cardiovascular (RMC) y angiografía coronaria por tomografía computarizada (CTCA)).

2

TRATAMIENTO

FARMACOLÓGICO

La obesidad altera de forma significativa la farmacocinética y la farmacodinámica de los fármacos, lo que afecta a la forma en que estos se absorben, se distribuyen, se metabolizan y se eliminan. Por ejemplo:

  • Los fármacos lipofílicos (fármacos solubles en grasa, lo que les permite atravesar las membranas celulares para penetrar en las células o en el tejido adiposo; por ejemplo, la atorvastatina y el timolol) pueden presentar un mayor volumen de distribución.
  • El aclaramiento renal y hepático de los fármacos puede ser impredecible, lo que exige ajustes cuidadosos de la dosis para evitar una dosificación insuficiente o excesiva.
  • La dosificación de los anticoagulantes supone un reto en casos de obesidad, ya que hay poca evidencia que sirva de guía para realizar los ajustes adecuados en los anticoagulantes orales de acción directa (DOAC). Un mayor peso corporal puede reducir las concentraciones del fármaco, lo que aumenta el riesgo de trombosis, mientras que una dosificación excesiva podría incrementar la probabilidad de hemorragia, lo que dificulta el equilibrio en el tratamiento anticoagulante.

Aunque los nuevos medicamentos (por ejemplo, los agonistas del receptor del GLP-1) permiten una pérdida de peso considerable, sus efectos sobre la salud mental son dispares, lo que hace necesario seguir investigando a largo plazo.

QUIRÚRGICO

  • Las intervenciones coronarias percutáneas en personas con obesidad plantean dificultades técnicas, entre las que se incluyen problemas de acceso vascular, un mayor riesgo de trombosis del stent y complicaciones relacionadas con la hemostasia. A menudo se prefiere la arteria radial como vía de acceso en pacientes con obesidad, ya que el acceso femoral resulta más complicado y conlleva un mayor riesgo de hemorragia.
  • Los resultados de la cirugía cardíaca en personas con obesidad se asocian a mayores tasas de complicaciones, entre las que se incluyen una mayor incidencia de fibrilación auricular, infecciones de la herida quirúrgica, ventilación prolongada e insuficiencia renal.
  • Las personas con obesidad grave sometidas a un bypass coronario (CABG) presentan una mayor mortalidad cardiovascular a largo plazo, lo que pone de relieve la necesidad de optimizar los factores de riesgo antes de la intervención.

3

DIRECCIÓN

  • Las intervenciones relacionadas con el estilo de vida, como la actividad física, pueden verse obstaculizadas por limitaciones físicas como el dolor articular, la apnea obstructiva del sueño y el descondicionamiento físico, factores que pueden dificultar la práctica regular de ejercicio.
  • Los cambios en la alimentación pueden resultar complicados debido a recomendaciones contradictorias, por lo que es fundamental que los profesionales sanitarios ofrezcan una orientación clara y personalizada sobre estrategias sostenibles para el control del peso. Por ejemplo, a un paciente con diabetes, enfermedad renal crónica y cardiopatía se le recomendará que reduzca el consumo de hidratos de carbono, proteínas y grasas, lo que podría generar confusión y limitar sus opciones alimentarias.
  • Los programas de rehabilitación cardíaca se utilizan de forma insuficiente para el control del peso, a pesar de su potencial para mejorar la salud cardiovascular. Solo un pequeño porcentaje de los programas de rehabilitación incluye componentes estructurados para la pérdida de peso; sin embargo, se ha demostrado que las intervenciones a largo plazo sobre el estilo de vida, en particular los enfoques grupales, mejoran los resultados metabólicos y funcionales en las personas con obesidad.
  • Los trastornos del estado de ánimo, especialmente la ansiedad y la depresión, son frecuentes en personas con obesidad y enfermedades cardiovasculares, lo que da lugar a un escaso cumplimiento del tratamiento y a un empeoramiento de los resultados de salud.

4

OTROS

En algunos casos, los tratamientos para las enfermedades cardiovasculares y otros problemas de salud pueden contribuir a la obesidad, normalmente como efecto secundario. Por ejemplo:

  • Los betabloqueantes se asocian a efectos metabólicos que pueden provocar un aumento de peso, lo que podría agravar la resistencia a la insulina, aumentar la fatiga y reducir la tolerancia al ejercicio. El tartrato de metoprolol se ha relacionado con el aumento de peso, mientras que el carvedilol podría presentar un perfil metabólico más favorable, por lo que la elección del fármaco es un factor importante a tener en cuenta.
  • La depresión está relacionada con un mayor riesgo cardiovascular, y el tratamiento con antidepresivos puede contribuir aún más al aumento de peso, lo que crea un círculo vicioso que requiere un seguimiento psicológico y médico minucioso.

8. Intervenciones de salud pública para hacer frente a la obesidad y las enfermedades cardiovasculares

Directrices y políticas sobre la calidad del aire
Crédito de la imagen: © World Obesity

Además de las intervenciones centradas en el individuo, las intervenciones de salud pública desempeñan un papel fundamental a la hora de reducir la incidencia y el impacto de la obesidad ylas enfermedades cardiovasculares (ECV)¹. Entre ellas se incluyen:

  • Las intervenciones centradas en la comunidad —como la planificación urbana, la creación de espacios seguros para hacer ejercicio, los programas escolares y la mejora del acceso a alimentos nutritivos— pueden crear entornos propicios que faciliten la adopción de hábitos saludables.
  • Las intervenciones a nivel sistémico —políticas que regulan la comercialización de alimentos y gravan las bebidas azucaradas, subvencionan las opciones alimentarias saludables e integran la promoción de la salud en la planificación urbana— pueden abordar las barreras estructurales que afectan a la salud. Las intervenciones a nivel del sistema sanitario destinadas a mejorar el acceso a la atención sanitaria y su calidad también son medidas importantes para reducir la carga de la obesidad ylas enfermedades cardiovasculares79,80.

Cualquier política destinada a combatir la obesidad debe abordar las desigualdades en materia de salud dando prioridad a las poblaciones desfavorecidas, que se enfrentan a mayores obstáculos para llevar una vida saludable. Esto implica garantizar el acceso a la asistencia sanitaria, orientar las intervenciones hacia las comunidades con bajos ingresos y adaptar las políticas a los contextos culturales y sociales.

ENFOQUES A NIVEL MUNICIPAL
Un enfoque municipal ofrece un marco coherente en el que diversas intervenciones en ámbitos como la salud, la planificación urbana, el transporte y la educación, entre otros, pueden crearentornos mássaludables⁸¹. Por ejemplo, las políticas de «ciudades saludables» se centran en diseñar entornos que fomenten la actividad física y el acceso a alimentos nutritivos, mientras que las iniciativas de planificación urbana —como la creación de barrios transitables a pie, la ampliación de la infraestructura ciclista y el aumento de los espacios verdes— fomentan el transporte activo y la actividad física recreativa.

NUTRICIÓN Y ALIMENTACIÓN
INTERVENCIONES RELACIONADAS

Existen varias iniciativas normativas, fiscales y basadas en programas que los gobiernos pueden poner en marcha para reducir la incidencia de la obesidad y las enfermedades cardiovasculares. Por ejemplo, muchos gobiernos han aplicado con éxito políticas fiscales sobre las bebidas azucaradas y los alimentos poco saludables, lo que desalienta su consumo al tiempo que genera ingresos públicos parala promoción de lasalud⁸⁴.

INTERVENCIONES COMPORTAMENTALES Y EDUCATIVAS
Las campañas de salud pública destinadas a cambiar los comportamientos pueden incluir campañas en los medios de comunicación para concienciar sobre la importancia de una alimentación saludable yla actividad física88,89, programas escolares para promover hábitos para toda la vida mediante la educación sobre nutrición y actividad física, e iniciativas de bienestar en el lugar de trabajo para incentivar a los empleados a adoptarestilos de vida más saludables88,90.
‍INTEGRACIÓN DE POLÍTICAS Y ENFOQUE MULTISECTORIAL
Para hacer frente a la obesidad y a las enfermedades cardiovasculares es necesario integrar los objetivos de salud en las políticas de distintos sectores, como el transporte, la planificación urbana, la educación y la agricultura. La colaboración multisectorial garantiza que las consideraciones sanitarias se incorporen a las políticas no relacionadas con la salud, maximizando así su impacto enla salud de la población1,84,85,91.

INTERVENCIONES EN EL SISTEMA SANITARIO
Son esenciales las intervenciones destinadas a apoyar a los sistemas sanitarios para que presten servicios de salud asequibles, accesibles y sostenibles con el fin de prevenir, tratar y gestionar la obesidad. El «Marco de la OMS para la prestación de servicios de salud destinados a la prevención y el tratamiento de la obesidad» de 2023 ofrece a los países orientación sobre cómo integrar y organizar los servicios de prevención y tratamiento de la obesidad en todo el sistema sanitario, centrándose en la aplicación de un enfoque de atención primaria, crónica e integrada.

Ejemplos de políticas e intervenciones para hacer frente a la obesidad y las enfermedades cardiovasculares. Mapa de políticas e intervenciones

Número de fallecimientos por cardiopatía isquémica y ictus (gráficos de la izquierda) y tasas de mortalidad estandarizadas por edad (por cada 100 000 habitantes) (gráficos de la derecha) atribuibles a la contaminación atmosférica, tanto para hombres como para mujeres y por regiones de la OMS.
01 - ESTADOS UNIDOS
ELIMINACIÓN DE LOS DESIERTOS ALIMENTARIOS
La Iniciativa de Financiación de la Alimentación Saludable (HFFI) de Estados Unidos proporciona financiación a las organizaciones que cumplan los requisitos y que tengan previsto crear un punto de venta minorista de alimentos o una cadena de suministro alimentario que mejore el acceso a alimentos básicos y perecederos enzonas desatendidas97.
02 - MÉXICO
IMPUESTOS SOBRE LOS ALIMENTOS NOCIVOS PARA LA SALUD Y LAS BEBIDAS AZUCARADAS
En 2014, México introdujo un impuesto sobre las bebidas azucaradas de 1 peso por litro, lo que equivale aproximadamente al 10 % del precio de dichasbebidas95.
03 - BRASIL
ETIQUETADO EN LA PARTE DELANTERA DEL ENVASE
En 2020 se aprobó en Brasil una nueva normativa que establece que el etiquetado nutricional debe figurar en la parte frontal de los envases de los alimentos, utilizando iconos sencillos y claros para destacar los altos contenidos de grasas saturadas, azúcares añadidos ysodio96.
04 - Reino Unido
NORMATIVA DE ORDENACIÓN TERRITORIAL
En 2015, el Ayuntamiento de Gateshead, en el Reino Unido, puso en marcha una restricción integral que impedía la apertura de nuevos establecimientos de comida rápida, con el objetivo de reducir la obesidad infantil por debajo del 10 % para 2025, partiendo del 22,6 % registrado en 2015. (*¡No se permiten nuevos establecimientos de comida rápida! Evaluación del efecto de la política urbanística en el entorno alimentario local en el noreste de Inglaterra)94.
05 - UNIÓN EUROPEA
PROMOVER SISTEMAS ALIMENTARIOS SOSTENIBLES
La estrategia «De la granja a la mesa» de la Unión Europea (UE), que forma parte del Pacto Verde Europeo, tiene como objetivo promover sistemas alimentarios sostenibles, al tiempo que garantiza la disponibilidad de alimentos suficientes, nutritivos, seguros y sostenibles enlos países de la UE103.
06 - FINLANDIA
PROGRAMAS DE COMIDAS ESCOLARES
El programa de comidas escolares de Finlandia, que ofrece comidas escolares gratuitas, equilibradas y saludables a todos los niños y jóvenes que cursaneducación infantil, primaria, secundaria inferior y secundariasuperior98.
07 - RUANDA
REDUCCIÓN DE LAS DESIGUALDADES EN MATERIA DE SALUD
El seguro médico comunitario de Ruanda fomenta el acceso a la atención médica a un coste asequible para las comunidades desfavorecidas. A través de este sistema, las personas pueden recibir atención médica primaria —incluidos servicios para la prevención y el tratamiento de las enfermedades cardiovasculares y la obesidad— en los centros de salud o puestos sanitarios de todo elpaís106.
08 - INDIA
CAMPAÑAS DE SALUD PÚBLICA
La campaña «Eat Right India», puesta en marcha en 2018 por la Autoridad de Seguridad Alimentaria y Normas de la India (FSSAI), tiene como objetivo promover una alimentación saludable y concienciar sobre la importancia de una dieta equilibrada para prevenir la obesidad. Recurre a los medios de comunicación, como la televisión, la radio y las plataformas digitales, para difundir mensajes sobre nutrición, seguridad alimentaria y los peligros decomer en exceso99.
09 - JAPÓN
PROGRAMAS ESCOLARES
En 2005, Japón puso en marcha un programa de educación alimentaria de carácter obligatorio a nivel nacional denominado «Shokuiko», cuyo objetivo es enseñar a los alumnos sobre la nutrición equilibrada, el origen de los alimentos y los hábitos alimenticios saludables. Los colegios ofrecen comidas nutricionalmente equilibradas, y los alumnos participan activamente en la preparación de los alimentos y la planificación de las comidas con el fin de inculcarleshábitos alimenticios saludables para toda la vida100.
10 - NUEVA ZELANDA
ABORDAR LAS ENFERMEDADES CRÓNICAS
El proyecto Mana Tū, diseñado conjuntamente con las comunidades maoríes y de la región del Pacífico para hacer frente a enfermedades crónicas, como la diabetes y las enfermedades cardiovasculares, se llevó a cabo en Nueva Zelanda entre 2017 y 2020. A través de este proyecto, las comunidades recibieron apoyo y orientación en diferentes ámbitos estrechamente relacionados con el control eficaz de las enfermedades, incluida la nutrición. Gracias a este proyecto, aumentó la cantidad de fruta y verdura consumida por los participantes, junto con un incremento medio del 10 % enla actividad física105.

9. Iniciativas mundiales para hacer frente a la obesidad y a las enfermedades cardiovasculares

Directrices y políticas sobre la calidad del aire

LAS ESTRATEGIAS GLOBALES SÓLIDAS RESPALDAN LOS ESFUERZOS NACIONALES Y LOCALES PARA REDUCIR LA OBESIDAD Y LAS ENFERMEDADES CARDIOVASCULARES, YA QUE AYUDAN A DEFINIR OBJETIVOS Y METAS ESPECÍFICOS PARA ABORDAR LA OBESIDAD Y OFRECEN ORIENTACIÓN SOBRE SOLUCIONES EFICACES PARA FRENAR SU CRECIENTE PREVALENCIA.

1

PLAN DE ACCIÓN MUNDIAL PARA LA PREVENCIÓN Y EL CONTROL DE LAS ENFERMEDADES NO TRANSMISIBLES (2013-2020, PRORROGADO HASTA 2030)

Resumen: El «Plan de Acción Mundial» de la OMS ofrece una hoja de ruta para que los países elaboren y apliquen estrategias nacionales destinadas a prevenir y gestionar las enfermedades no transmisibles (ENT), incluida la obesidad, con el objetivo de reducir en un 25 % las muertes prematuras causadas por las ENT para 2025. El Plan incluye objetivos específicos y medidas clave en diversos ámbitos, centrándose en la reducción de factores de riesgo como la alimentación poco saludable, la inactividad física, el consumo de tabaco y el consumo nocivo de alcohol. El marco de seguimiento elaborado para supervisar los avances en la reducción de la carga de las enfermedades no transmisibles incluye un conjunto de indicadores vinculados a nueve objetivos voluntarios.

2

PLAN DE ACELERACIÓN PARA COMBATIR LA OBESIDAD (2022)

Resumen: El «Plan de aceleración para frenar la obesidad» de la OMS está diseñado para impulsar y respaldar medidas multisectoriales a nivel nacional basadas en políticas fundamentadas en la evidencia. Adopta un enfoque sistemático para abordar la obesidad, ayudando a los países a superar las complejidades de los retos que plantea su aplicación y a obtener resultados. Para ello, se recurre a un conjunto consolidado de recomendaciones de políticas que han demostrado ser eficaces, asequibles, adaptables y escalables, con el fin de lograr resultados positivos para las personas con obesidad.

Medidas destacadas: Entre las recomendaciones figuran medidas destinadas a apoyar:

Protección de las personas frente a la publicidad perjudicial de alimentos poco saludables.
Impuestos sobre los alimentos poco saludables y la reformulación de los productos alimenticios.
Fomento de la actividad física y la educación nutricional en los centros escolares.
Una mayor integración de la prevención y el tratamiento de la obesidad en los servicios de atención primaria, especialmente en los países de ingresos bajos y medios, donde los recursos son limitados.

3

LA ESTRATEGIA MUNDIAL SOBRE ALIMENTACIÓN, ACTIVIDAD FÍSICA Y SALUD (2024)

Resumen: La «Estrategia mundial sobre alimentación, actividad física y salud» de la OMS tiene como objetivo reducir la carga mundial de las enfermedades no transmisibles, incluidas las enfermedades cardiovasculares y la obesidad, mediante la mejora de la alimentación y el aumento de la actividad física. Esta estrategia establece objetivos y medidas claros para mitigar los factores de riesgo que contribuyen a estas enfermedades.

Objetivos: La Estrategia Global enumera cuatro objetivos principales:

1

Reducir los factores de riesgo de las enfermedades no transmisibles derivados de una alimentación poco saludable y la inactividad física mediante acciones esenciales de salud pública y medidas de promoción de la salud y prevención de enfermedades.

2

Aumentar la concienciación y la comprensión generales sobre la influencia de la alimentación y la actividad física en la salud, así como sobre el impacto positivo de las intervenciones preventivas.

3

Fomentar la elaboración, el fortalecimiento y la aplicación de políticas y planes de acción a escala mundial, regional, nacional y comunitaria destinados a mejorar la alimentación y aumentar la actividad física, que sean sostenibles, integrales y cuenten con la participación activa de todos los sectores, incluidos la sociedad civil, el sector privado y los medios de comunicación.

4

Realizar un seguimiento de los datos científicos y de los factores clave que influyen en la alimentación y la actividad física; apoyar la investigación en un amplio abanico de ámbitos relevantes, incluida la evaluación de las intervenciones; y reforzar los recursos humanos necesarios en este ámbito para mejorar y mantener la salud.

4

EL PLAN DE ACCIÓN MUNDIAL DE LA OMS SOBRE LA ACTIVIDAD FÍSICA (2018-2030)

Resumen: El Plan responde a los llamamientos mundiales para adoptar medidas más enérgicas y mejorar la coordinación con el fin de invertir las tendencias de inactividad física —uno de los principales factores que contribuyen a las enfermedades no transmisibles— y establece un marco multisectorial y de ámbito sistémico para promover la actividad física a través del diseño urbano, la educación, los sistemas de salud, el transporte, el deporte y la participación comunitaria. Complementa el «Plan de Acción Mundial sobre las Enfermedades No Transmisibles 2013-2020» de la OMS.

Objetivo:
Reducción relativadel 15 % en la prevalencia mundial de la inactividad física entre adultos y adolescentes para 2030, tomando como referencia el año 2016.

Objetivos: El Plan incluye cuatro objetivos estratégicos, respaldados por 20 medidas políticas basadas en datos empíricos, entre las que se incluyen:

1

Crear sociedades activas, con el apoyo de cuatro medidas políticas destinadas a cambiar las normas y actitudes sociales hacia...

2

Crear entornos activos, con el apoyo de cinco medidas políticas destinadas a construir infraestructuras seguras y accesibles.

3

Fomentar la participación activa de las personas, con el apoyo de seis medidas políticas destinadas a ampliar el acceso a programas y oportunidades.

4

Crear sistemas activos, respaldados por cinco medidas políticas destinadas a reforzar la gobernanza, las alianzas y los sistemas de datos.

5

DÉCADA DE ACCIÓN DE LAS NACIONES UNIDAS PARA LA NUTRICIÓN (2016-2025)

Resumen: La ONU puso en marcha esta iniciativa mundial para hacer frente a la malnutrición en todas sus formas, incluidas la desnutrición, las carencias de micronutrientes y la sobrealimentación, centrándose en el fomento de una alimentación saludable para mejorar la salud pública. Forma parte de la estrategia más amplia de la ONU para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

Áreas principales: Las acciones llevadas a cabo durante la Década de la Nutrición se basan en seis áreas temáticas:

1

Sistemas alimentarios sostenibles y resilientes para una alimentación saludable.

2

Sistemas sanitarios coordinados que garanticen la cobertura universal de las medidas nutricionales esenciales.

3

Protección social y educación nutricional.

4

Comercio e inversión para mejorar la nutrición.

5

Entornos seguros y propicios para la nutrición en todas las edades.

6

Fortalecimiento de la gobernanza y la rendición de cuentas en materia de nutrición.

Aunque estas medidas no van acompañadas de objetivos concretos, sirven de orientación útil para los gobiernos que pretenden aplicar políticas y estrategias destinadas a mejorar la nutrición, lo que, a su vez, repercutirá en la prevalencia y la mortalidad por enfermedades cardiovasculares.

6

PRÓXIMAMENTE: PAQUETE TÉCNICO DE LA OMS PARA COMBATIR LA OBESIDAD

Con motivo del Día Mundial contra la Obesidad de 2025 (4 de marzo), la OMS anunció la puesta en marcha de un nuevo «Paquete técnico para frenar la obesidad» que va más allá del «Plan de aceleración para frenar la obesidad» de la OMS. Según el comunicado, «el paquete técnico ofrece un enfoque práctico y guiado de intervenciones de eficacia probada, seleccionadas por los países en función de sus propias prioridades y adaptadas al contexto local».

10. RECOMENDACIONES PRINCIPALES

TODOS LOS PAÍSES Y LAS PARTES INTERESADAS DEBEN COLABORAR DE FORMA URGENTE PARA ACELERAR LOS ESFUERZOS DESTINADOS A REDUCIR LA CARGA DE MORTALIDAD Y MORBILIDAD DERIVADA DE LA OBESIDAD Y LAS ENFERMEDADES CARDIOVASCULARES MEDIANTE LA APLICACIÓN DE INTERVENCIONES CLÍNICAS Y DE SALUD PÚBLICA BASADAS EN LA EVIDENCIA.

Intervenciones de salud pública

1

Todos los países deberían aplicar medidas de salud pública basadas en la evidencia y rentables para hacer frente a la obesidad y las enfermedades cardiovasculares, y dar prioridad a políticas integrales, integradas y centradas en la equidad, guiadas por datos nacionales sobre cómo varían los determinantes entre los distintos grupos de población. La aplicación debería basarse en marcos y herramientas globales. Entre las acciones prioritarias se incluyen planes de acción nacionales contra la obesidad con objetivos definidos, políticas multisectoriales que aborden el amplio abanico de determinantes de la obesidad y garantizar una mayor integración de la prevención y el tratamiento de la obesidad en los servicios de atención primaria.

2

Las campañas y políticas de salud pública deben contrarrestar la estigmatización de la obesidad, entre otras cosas mediante el uso de un lenguaje que anteponga a la persona, reconociendo que el estigma supone un obstáculo para hacer frente a la obesidad y a las enfermedades cardiovasculares. Esto implica reconocer los factores determinantes generales de la obesidad y aplicar medidas legislativas para combatir la discriminación hacia las personas con obesidad y sobrepeso. Para lograr los mejores resultados, en el diseño de las campañas y las iniciativas políticas debería participar la población que padece obesidad y enfermedades cardiovasculares.

INTERVENCIONES CLÍNICAS

1

Las guías cardiovasculares deberían incorporar recomendaciones específicas sobre la obesidad para garantizar que el tratamiento de las enfermedades cardiovasculares se adapte adecuadamente a las personas que padecen obesidad. Esto implica dotar a los profesionales sanitarios de los conocimientos, las orientaciones y las herramientas necesarias para prevenir, controlar y tratar la obesidad de forma óptima.

2

Las iniciativas de formación de los profesionales sanitarios y de fortalecimiento del sistema sanitario en materia de obesidad y enfermedades cardiovasculares deberían centrarse en promover una atención integrada y centrada en la persona y, siempre que sea posible, tener en cuenta las desigualdades en cuanto al riesgo de obesidad, su prevalencia y el acceso a la atención sanitaria.

3

Los gobiernos deberían redoblar sus esfuerzos para ampliar la disponibilidad y la asequibilidad de los medicamentos contra la obesidad, como los agonistas del receptor del GLP-1 (GLP-1RA).

4

Los gobiernos deberían redoblar sus esfuerzos para dar a conocer al público los programas especializados de modificación del estilo de vida, así como para mejorar su disponibilidad y accesibilidad, incluidos aquellos dirigidos a niños y adolescentes.

RECOMENDACIONES PARA MEJORAR LA INVESTIGACIÓN Y LOS DATOS

Los gobiernos, el mundo académico, el sector privado y otras entidades deben colaborar para potenciar la investigación y la recopilación de datos con el fin de mejorar la respuesta a la obesidad y a las enfermedades cardiovasculares. Las medidas necesarias incluyen, entre otras, las siguientes:

1

Aumentar la inversión y potenciar la colaboración en materia de investigación con el fin, entre otras cosas, de mejorar las recomendaciones para el manejo y el tratamiento óptimos de la obesidad en personas con enfermedades cardiovasculares.

2

Mejorar la recopilación de datos a nivel mundial y regional para disponer de información más precisa sobre los niveles y las tendencias mundiales de la obesidad y la mortalidad y morbilidad atribuibles a ella. Las estimaciones actuales se basan en modelos estadísticos complejos (véase el apéndice en línea); sin embargo, existen importantes lagunas en los datos en los que se basan dichos modelos, especialmente en determinadas zonas geográficas en las que la escasez de datos da lugar a un alto grado de incertidumbre en las estimaciones finales.

3

Abordar las limitaciones de los datos sobre los principales factores que influyen en la obesidad. Estas limitaciones obstaculizan los esfuerzos para mitigar la enfermedad —sobre todo debido a la falta de datos armonizados y comparables sobre factores como el nivel educativo, la ocupación y los ingresos— y nuestra comprensión de si la epidemia de obesidad está afectando a los distintos subgrupos de población de forma equitativa y al mismo ritmo.

4

Dar prioridad a la difusión y la aplicación de los resultados de las investigaciones que analicen los factores socioeconómicos, culturales y medioambientales locales que influyen en la obesidad, especialmente en los países de ingresos bajos y medios.

5

Dar prioridad a las investigaciones que analicen el impacto de los determinantes sociales de la salud (por ejemplo, la pobreza, el bajo nivel educativo, la precariedad de la vivienda, la urbanización, la inseguridad alimentaria y el acceso a la asistencia sanitaria) sobre la obesidad y el riesgo cardiometabólico.

6

Apoyar la formación y el desarrollo profesional de la próxima generación de investigadores y profesionales clínicos interesados en la investigación sobre la obesidad a lo largo de toda la vida.

7

Apoyar la investigación para desarrollar y evaluar estrategias sobre la eficacia de los programas de prevención de la obesidad dirigidos a la primera infancia y en el ámbito escolar, y respaldar la ampliación de dichas estrategias cuando se demuestre su eficacia en entornos específicos.

REFERENCIAS

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2. NCD Risk Factor Collaboration (NCD-RisC). Worldwide trends in underweight and obesity from 1990 to 2022: a pooled analysis of 3663 population-representative studies with 222 million children, adolescents, and adults. Lancet. 2024;403(10431):1027-1050. doi:10.1016/S0140-6736(23)02750-2

3. World Obesity Atlas 2025. World Obesity Federation; 2025. https://data.worldobesity.org/publications/world-obesity-atlas-2025-v6.pdf

4. Global, regional, and national prevalence of adult overweight and obesity, 1990–2021, with forecasts to 2050: a forecasting study for the Global Burden of Disease Study 2021. The Lancet. 2025;405(10481):813-838. doi:10.1016/S0140-6736(25)00355-1

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