Las enfermedades cardiovasculares (ECV) han sido la causa más frecuente de muerte a nivel mundial, tanto para mujeres como para hombres. Aunque en su mayor parte son prevenibles, suponen una pesada carga para las personas, las familias, las comunidades y los sistemas sanitarios.1 A pesar de que existe abundante evidencia sobre cómo mejorar la gestión de estas enfermedades, el mundo parece incapaz de frenar su avance. Se prevé que su carga global y su mortalidad aumenten en las próximas décadas, y de forma desproporcionada en las poblaciones desfavorecidas. Los países de ingresos bajos y medios se ven cada vez más afectados, ya que allí se producen 4 de cada 5 muertes por enfermedades cardiovasculares, muchas de ellas prematuras, antes de los 60 años.
Dado que, para 2050, el 70 % de la población mundial vivirá en ciudades y que estas han demostrado ser factores determinantes para la salud de la población, el entorno urbano constituye un excelente punto de partida para abordar esta cuestión urgente.2
Las ciudades tienen una oportunidad única —y una responsabilidad— de liderar las medidas encaminadas a alcanzar los objetivos y aplicar enfoques contrastados para mejorar la salud de la población a gran escala.
Dos socios consolidados que lideran la lucha por mejorar la salud cardiovascular de la población, la Federación Mundial del Corazón y la Fundación Novartis, ponen en marcha un nuevo movimiento mundial: la Declaración de Davos sobre la Salud Cardiovascular Urbana. Este llamamiento a la acción va dirigido a las ciudades de todo el mundo, dado que son ellas las que sufren en primera línea el impacto de las enfermedades cardiovasculares en los pacientes, sus familias, las comunidades y las economías.
Esta Declaración invita a las ciudades a:
- Establecer objetivos en materia de prevalencia, diagnóstico, tratamiento y control de la hipertensión, la diabetes tipo 2 y el colesterol alto
- Elaborar y aplicar planes de acción intersectoriales y basados en datos en materia de salud pública para alcanzar estos objetivos, prestando especial atención a la detección precoz y el control de los factores de riesgo cardiovasculares.
- Compartir anualmente los datos sobre los avances en la consecución de los objetivos
- Participar activamente en la Red Global de Ciudades CARDIO para colaborar, compartir ideas y aprender unos de otros
- Los candidatos deberán presentar un currículum vítae (o un resumen biográfico del NIH), así como una carta de motivación (carta de intención) en la que expongan claramente los motivos por los que desean participar en el Congreso Mundial de Cardiología.
Al adoptar la Declaración de Davos sobre la salud cardiovascular en las ciudades, los responsables municipales y los responsables locales en materia de salud tienen una oportunidad única de sumarse a otras ciudades con ideas afines que están cuestionando el statu quo y adoptando nuevos enfoques para hacer frente a las enfermedades cardiovasculares.
Esta Red de Ciudades CARDIO, basada en el exitoso y eficaz enfoque de salud poblacional CARDIO4Cities de la Fundación Novartis, ofrece a los responsables municipales y a las autoridades sanitarias locales la oportunidad de entablar diálogos fructíferos y mejorar de forma constante la salud cardíaca en sus jurisdicciones.
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Declaración de Davos sobre la salud cardiovascular urbana
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