Nuestro hígado fabrica colesterol, necesario para producir las hormonas y compuestos que nuestro cuerpo necesita. El exceso de colesterol en los alimentos puede estrechar las arterias y bloquear el flujo sanguíneo, provocando enfermedades coronarias y de otro tipo. Sólo un análisis de sangre puede indicarnos nuestros niveles de colesterol.
Se calcula que el aumento del colesterol causa 2,6 millones de muertes (el 4,5% del total) y está implicado en enfermedades cardiacas y accidentes cerebrovasculares. Cuando el colesterol se acumula en nuestras arterias, a veces se denomina placa o placa de colesterol.
El colesterol se compone de dos tipos: lipoproteínas de alta densidad (HDL) y lipoproteínas de baja densidad (LDL), y la proporción entre colesterol bueno y malo está implicada en las enfermedades cardiacas, la diabetes y los accidentes cerebrovasculares.
Un estudio de 2008 mostró que en los países de renta alta, más del 50% de los adultos tenían el colesterol total elevado, más del doble que en los países de renta baja.
Se cree que las lipoproteínas de baja densidad (LDL) se convierten en el vehículo a través del cual el colesterol circula por el organismo. Demasiado colesterol puede formar placas que estrechan las arterias, bloquean el flujo sanguíneo o incluso se rompen y provocan un infarto de miocardio o un ictus. Las HDL buenas recogen el colesterol de todo el cuerpo y lo devuelven al hígado para su eliminación.
Todas las guías señalan la necesidad de mantener un peso saludable, integrar el ejercicio en nuestro estilo de vida y dejar de fumar como algunos de los pasos clave para limitar el impacto de un colesterol desequilibrado. Qué es un nivel de colesterol saludable y cómo conseguir más HDL es el tema de muchos artículos y guías como ésta.
Nuestros hábitos nutricionales están directamente relacionados con el riesgo de cardiopatía, pero no sólo: aunque medicamentos como las estatinas pueden ayudar a controlar el exceso de colesterol o sus efectos potencialmente perjudiciales, el estilo de vida y la genética también influyen, por lo que mantenerse informado sobre los factores de riesgo es un primer paso importante.
El colesterol no es la única sustancia grasa que hay que vigilar: los triglicéridos son otro tipo que puede estar elevado debido al consumo excesivo de grasa y azúcar y también obstruir las arterias con el tiempo. Por tanto, las HDL y las LDL son una parte importante de la historia de las sustancias grasas del organismo, pero no la única. Los análisis de sangre para conocer nuestra proporción de HDL y LDL también ofrecen información importante sobre nuestros niveles de triglicéridos.